Los «stickers» nos permiten comunicarnos pero también se pueden convertir en un arma de doble filo, sobre todo para los menores
Los stickers se han convertido en la nueva forma de comunicación de moda entre los jóvenes, pero también suponen un peligro para los menores. Nos permiten mostrar un estado de ánimo o un sentimiento con solo una pequeña imagen. Los usamos prácticamente a diario.
Sin embargo, estas pegatinas virtuales pueden ocasionar daño a los más pequeños, ya que pueden compartirse imágenes racistas, violentas o sexuales. Además podrían ser las primeras que estos menores ven en su vida.
transformar una imagen de una persona en stickers para burlarse podría acarrear un delito de injurias.
Los expertos aclaran lo peor que podemos hacer es familiarizarse con este tipo de contenidos y no sentir nada cuando nos enfrentamos a ellos. Asimismo, avisan de que transformar una imagen de una persona en stickers para burlarse podría acarrear dos tipos de infracciones: la de protección de datos pero también un delito de injurias.