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27 septiembre 2021 10:56 pm

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Líbano conmemora el aniversario de la explosión en Beirut entre acusaciones de obstrucción a la Justicia

Líbano conmemora este miércoles el primer aniversario de las explosiones registradas el 4 de agosto de 2020 en el puerto de la capital, Beirut, que dejaron más de 200 muertos, sin que las investigaciones hayan esclarecido por ahora las causas ni se haya condenado a los responsables

Escultura del arquitecto Nadim Karam como homenaje a las víctimas de la explosión. Reuters

El 4 de agosto de 2020 cientos de toneladas de nitrato de amonio almacenados durante seis años sin custodiar en el puerto de la capital libanesa se incendiaron y poco después explotaron, causando más de 200 muertos, 6.500 heridos, 300.000 desplazados y una gran destrucción en la ciudad.

Unos 9.700 edificios quedaron dañados o destruidos, según estimaciones de la ONU.

La reconstrucción debe avanzar ahora en medio de un agravamiento de la crisis económica iniciada en 2019, una de las peores a nivel mundial en más de siglo y medio, y que en las últimas semanas ha dejado al Líbano sin apenas electricidad o combustible.

REUTERS/Bader Helal/File Photo

Las viviendas más golpeadas, sin rehabilitar

Según el último informe del Sector Humanitario de Refugio, encabezado por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa de la ONU para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), ya se han rehabilitado casi todas las viviendas con daños «menores», como cristales rotos o puertas reventadas.

Este tipo de impacto se registró en inmuebles ubicados en un radio de unos cinco kilómetros desde el epicentro de la tragedia, explicó a Efe el jefe de la Unidad de Planificación Urbana y Diseño de ONU-Hábitat en el Líbano, Elie Mansour, al desgranar las conclusiones del informe publicado el pasado febrero.

En el caso de los 1.172 inmuebles residenciales evaluados recientemente por el Sector Refugio en áreas «socioeconómicamente vulnerables» a entre 0 y 2 kilómetros del puerto y que quedaron afectados de forma «moderada», como con tabiques caídos, se han completado las obras en entre un 60 % y un 70 % de los casos.

Sin embargo, el proceso de reconstrucción de las residencias que sufrieron daños estructurales, catalogados como «severos», ha sido «muy lento» y solo alrededor de un 10 % de los 1.093 edificios con estas características evaluados en dicho radio han sido rehabilitados, detalló Mansour, citando el estudio.

Por otro lado, las agencias de la ONU, las ONG y la sociedad civil han rehabilitado diversos colegios, hospitales, clínicas y otras estructuras, de entre las que los edificios patrimoniales se llevaron la peor parte.

«Los edificios patrimoniales no están diseñados para aguantar ningún tipo de fuerza lateral, en particular terremotos, las fuerzas del viento o, en nuestro caso, la explosión», precisó el ingeniero.

REUTERS/Mohamed Azakir/File Photo

Ante una crisis de basura

En el plano de las infraestructuras públicas, los daños a la red de agua fueron «mínimos», pero no ocurrió lo mismo con el sistema de alcantarillado, pues la onda expansiva de la explosión también se propagó «bajo tierra».

«Fue bajo tierra e hizo salirse todas las pesadas tapas de las alcantarillas, así que te puedes imaginar lo que pasó con las tuberías. Desde entonces nadie ha llevado a cabo ningún sondeo, ninguna evaluación, nadie ha abierto las alcantarillas para ver qué pasó en la red», afirmó el jefe de la unidad de ONU-Hábitat.

Mansour considera un «milagro» que no se registrasen inundaciones el pasado invierno, al tiempo que aplaudió la decisión de las autoridades capitalinas de limpiar de escombros las canaletas de agua de lluvia antes de la temporada de precipitaciones.

Al experto le preocupa en especial la rehabilitación de dos puntos de clasificación y reciclaje de residuos que «se ocupaban de la mitad de los desechos sólidos de Beirut».

Sin estas instalaciones de reciclaje, casi todos los residuos que produce la urbe acaban en vertederos, a su vez cercanos a la saturación y con pocas posibilidades de expansión, en un país que ya ha sufrido en el pasado serios problemas por el manejo de su basura.

«Estamos a las puertas de una crisis de desechos sólidos si no se emprenden acciones para rehabilitar las instalaciones de clasificación», alertó Mansour.

Amianto en plena ciudad

Las toneladas y toneladas de escombros generadas por la explosión han empeorado todavía más el problema de los residuos y en algunos casos estos restos suponen incluso un peligro para la salud pública.

Según el experto de Naciones Unidas, la mayoría de las casas antiguas de Beirut tiene láminas corrugadas en el techo y tuberías para el agua de lluvia hechas de un material que contiene amianto, un componente que puede causar cáncer al ser inhalado.

Varios puntos designados en la ciudad para el almacenamiento de los escombros contienen en la actualidad desechos contaminados con amianto, reconoció.

En el marco de la iniciativa «Escombros a las Montañas» de ONU-Hábitat, se están preparando ya medidas correctivas a corto plazo para los residuos contaminados por asbestos del principal punto de almacenamiento y soluciones a largo plazo para los de la construcción y demolición.

Protestas civiles

El suceso provocó una oleada de protestas por lo que la población percibe como un reflejo de la mala gestión, la corrupción y la injerencia de los partidos en los asuntos del Estado, lo que derivó en la caída del Ejecutivo de Hasán Diab, quien permanece en funciones por las diferencias políticas para la formación del nuevo Gobierno.

Esta situación, que llevó al primer ministro encargado Saad Hariri a dimitir en julio y a la elección de Nayib Mikati como nuevo primer ministro designado, es reflejo del bloqueo sufrido por las investigaciones, marcadas por las dificultades para citar a declarar a altos cargos del aparato político y de seguridad libanés.

Bitar, que asumió el cargo tras el cese de su predecesor después de que pidiera declarar a Diab y varios exministros, ha reclamado la comparecencia de estas mismas personas, si bien hace frente a obstáculos en el Parlamento para la retirada de la inmunidad, lo que ha provocado un profundo malestar entre los familiares de las víctimas y los damnificados.

«Las explosiones en Beirut, una de las explosiones no nucleares más potentes en la historia, causó una devastación generalizada y causó un sufrimiento inmenso», ha manifestado la subdirectora para Oriente Próximo y Norte de África de Amnistía Internacional, Lynn Maalouf, quien ha criticado que las autoridades hayan «bloqueado de forma flagrante» los trabajos del aparato judicial.

Pruebas ‘aplastantes’

Así, ha hecho hincapié en que «el Gobierno ha fracasado de forma trágica a la hora de proteger la vida de su pueblo, igual que ha fracasado desde hace mucho para proteger sus derechos socioeconómicos básicos», en referencia a una crisis económica considerada por el Banco Mundial como una de las más graves en el mundo desde mediados del siglo XIX.

«Al bloquear los intentos del juez para citar a políticos, las autoridades han dado un nuevo golpe al pueblo de Líbano. Dada la escala de la tragedia, es sorprendente ver lo lejos que las autoridades están dispuesta a ir para protegerse de todo escrutinio», ha lamentado Maalouf.

Por su parte, Human Rights Watch (HRW) ha destacado que «las pruebas muestran de forma aplastante» que la explosión tuvo lugar a causa de las «acciones y omisiones» de altos cargos que «no comunicaron de forma precisa los peligros que suponía el nitrato de amonio, almacenarlo en condiciones inseguras y no proteger al público».

«Un año después, las cicatrices de ese día devastador siguen visibles en la ciudad mientras los supervivientes y las familias de las víctimas siguen esperando respuestas», ha valorado la subdirectora de HRW para Oriente Próximo, Lama Fakih.

En este sentido, Ibrahim Hoteit, representante de las víctimas, afirmó el lunes que daban un ultimátum de 30 horas al Gobierno para retirar la inmunidad de cualquier persona supuestamente implicada, después de que Hariri se pronunciara a favor de esta opción, respaldada por el presidente del Parlamento, Nabih Berri.

«¿Dónde estamos hoy, después de un año de paciencia con la esperanza de lograr justicia y que surja la verdad?», se preguntó Hoteit, quien advirtió de que la postura del grupo dejará de ser «pacífica» si no hay cambios, según la agencia alemana de noticias DPA.

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