Tras la pista de Moby Dick; Navegar entre cetáceos en la costa gomera

Este viaje gira en torno al mundo marino que puebla la costa gomera y sigue los pasos de Moby Dick, el Leviatán de los mares del Sur que inmortalizó Herman Melville y que también recaló en la isla

Entre la costa oeste de Tenerife y la costa sur de La Gomera se localiza un enclave único en el mundo para el avistamiento de cetáceos, catalogada como Lugar Patrimonio de Ballenas por la World Cetacean Alliance (WCA)

Este año, viajar sin salir de las Islas ha sido la opción más escogida. Haciendo uso de la tarjeta de residente y gastando los euros en lo local, podemos disfrutar de paisajes y entornos naturales que nada tienen que envidiar a absolutamente nada.

Nuestro destino es el municipio gomero de Valle Gran Rey, que ubicado al suroeste de la isla es el segundo más poblado de la isla colombina, tras San Sebastián de La Gomera. El rey al que se refiere el nombre del municipio es Hupalupa, jefe del cantón de Orone y uno de los protagonistas de la «rebelión de los gomeros» de 1488, en que los aborígenes dan muerte a Hernán Peraza, hidalgo castellano y señor territorial de La Gomera.

Un microcosmos subtropical suavizado por los alisios y las poco comprendidas panzas de burro, que hace de Canarias y de nuestro rincón gomero un lugar único, en el que poder contemplar y aprender de los más bellos contrastes.

«De los verdes y brumosos montes de Arure y Las Hayas, al colorido de los barcos pesqueros que descansan en Vueltas; De las arenas negras de Playa del Inglés a los paredones que ayudados por palmas suben por los riscos de Guadá o Taguluche; de los cultivos tropicales de la zona baja a los viñedos que se derraman por la vegas de las zonas altas» como bien indica en su web el área de turismo municipal.

Una costa de película; Moby Dick y el capitán Ahab en La Gomera

Este viaje gira en torno al abundante y misterioso mundo marino que puebla la costa de La Gomera. Siguiendo los pasos de la ballena más famosa de la Literatura, el Leviatán de los mares del Sur que inmortalizó Herman Melville y que, como no podía ser menos, también recaló en la costa de la isla colombina.

Chris Hemsworth, a la sazón marido de Elsa Pataky, que de todo hay que saber, causó sensación en Playa Santiago, a una hora en coche de Valle Gran Rey. El actor australiano acudió a rodar escenas de la película de Ron Howard “In the heart of the sea”, una historia basada en los mismos hechos reales en los que se inspiró Melville para escribir Moby Dick, la novela más hermosa y erudita que ha sido publicada sobre la caza de ballenas y la vida a bordo del mar.

En 2014, año pre pandémico, 400 personas del equipo de producción se asentaron durante semanas en este pequeño pueblo marinero de la isla, de donde partirían para continuar la grabación en la isla de Lanzarote. La actividad económica que pivota alrededor del avistamiento de cetáceos no se limita al turismo, sino también, como vemos, se alimenta incluso del sector cinematográfico.

Durante su estancia, alquilaron 300 habitaciones de hotel, dieron empleo a unas cien personas y se estima que el rodaje reportó a la isla cerca de cinco millones de euros.

También en el oriente archipielágico, en Las Palmas de Gran Canaria, recaló el más temido gigante de los mares, Moby Dick, recuperada en la gran pantalla en esta ocasión por el coloso del cine norteamericano John Houston. Cuando el productor de la película recaló en la Isla a su paso hacia Latinoamérica para buscar localización, no se lo pensó dos veces y decidió rodar también en suelo canario.

Y es que la situación estratégica de las Islas, en el cruce entre el continente africano, europeo y americano ha facilitado, incluso, hacer algún que otro cameo por Hollywood. En la Bahía del Confital, hace 70 años se grabaron escenas de la persecución final a la gran ballena blanca.

Fotografías tomadas por Erich Lessing para la prestigiosa Agencia Magnum y publicadas en el blog Miplayadelascanteras.com

Una encrucijada atlántica entre tres continentes

Dejando nuestro rinconcito en Valle Gran Rey, nos desplazamos momentáneamente hasta el norte de la isla para conocer otro símbolo de la interrelación cultural propia de cualquier isla de paso y puerto comercial, como es el Castillo del Mar, en el municipio de Vallehermoso. A los mismos pies del océano atlántico se levanta esta fortaleza medieval construida hace más de 130 años, en 1890.

En aquella época cientos de buques, especialmente británicos, recalaban en el puerto para desde aquí distribuir los productos agrícolas, sobre todo plátanos, al resto de Europa y de Asia. Es por ello que este enclave llegó a ser el único embarcadero de plátanos de Europa.

Fotografía de Pano_philou

La costa sur de La Gomera es Lugar Patrimonio de ballenas y Zona Especial de Conservación

Volviendo a lo que nos atañe. Entre la costa oeste de Tenerife y la costa sur de La Gomera se localiza un enclave único en el mundo para para el avistamiento de cetáceos. No en vano, la World Cetacean Alliance WVCA ha declarado a esta área marina como Lugar Patrimonio de ballenas, el primero de Europa y tercero del mundo, después de Hervey Bay (Australia) y The Bluff (Sudáfrica).

Por si fuera poco ser el único lugar de Europa con tal cantidad de ballenas y delfines para el espacio que abarca, la franja marina Playa de Santiago-Valle Gran Rey, es desde 2011 Zona Especial de Conservación (ZEC) dentro de la Red Natura 2000.

La predilección de estos mamíferos marinos por las aguas gomero-tinerfeñas se debe a la “práctica inexistencia de plataforma insular entre islas, que favorece la aproximación de especies oceánicas y la influencia del llamado efecto masa de isla”, como explicaba ya en 1998 la revista de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias.

Así, en una superficie relativamente pequeña se han llegado a registrar 22 especies, de las 30 descritas para el Archipiélago y de las 87 del planeta. Amén de residentes y transeúntes de calderones tropicales y delfines molares.

El ‘efecto masa isla’ favorece la presencia de cetáceos en el corredor marino entre Tenerife y La Gomera

Volviendo al ‘efecto masa de isla’, hace mención a que «la estela de rozamiento que provoca la inexistencia de plataforma insular, motiva un ascenso de aguas profundas» que propicia un aumento la producción zooplactónica y por tanto de peces medianos pelágicos y los cefalópodos, que conforman la dieta de varias especies de cetáceos.

«Pelágico hace referencia a la parte del océano que está sobre la zona pelágica. Es decir, a la columna de agua que no se encuentra ubicada sobre la corteza continental, pero está más cercana a ella. Es el tramo de agua que no tiene una profundidad considerable»

La probabilidad de verlos en una de las múltiples excursiones que se ofertan en la isla, depende de la climatología y el estado de la mar y, por supuesto, de la época de estancia de los cetáceos en el área.

Ruta migratoria de rorcuales

Durante los meses de más calor, entre abril y octubre, migran especies marinas como es el caso del rorcual tropical o incluso del Cachalote, otro Leviatán del mar. Algo menos usual debido a que los cachalotes pueden permanecer sumergidos durante mucho tiempo bajo el mar, lo que complica o ralentiza el avistamiento. Los días malos se suelen concentrar en los meses de diciembre y enero.

Especies de cetáceos que recalan por estas aguas:

El calderón tropical o ballena piloto. Hay una colonia de gran tamaño que vive de forma permanente en ellas. Son muy fáciles de ver, muy amigables y siempre viajan en grupo o familia.

Delfín mular, el mayor de los delfines, pueden llegar a alcanzar  3,4 m y pesar más de 500 kg. Viven durante todo el año en aguas canarias.

El delfín moteado frecuentemente salta, realizando extensos saltos de baja altura.

La ballena azul o rorcual azul, con un tamaño medio de 24 a 27m y un peso que oscila entre 100 a 120 toneladas, es el mayor animal conocido en el planeta.

El cachalote es la especie de ballena más famosa del mundo, gracias a Moby Dick. Aunque se puede avistar durante todo el año en las costas canarias, son difíciles de ver, ya que pueden permanecer mucho tiempo sumergidos y sin salir a la superficie.

El rorcual de Bryde o rorcual trópical, pertenece a la familia de Balaenopteridaes y es, entre ellas, el más pequeño de su especie. Debe su nombre a Johann Bryde, cónsul noruego y pionero de la industria ballenera sudafricana.

Yubarta o ballena jorobada, llamada así porque arquea su dorso cuando se sumerge. Pasa cerca de las islas durante el verano, siguiendo su camino entre zona de reproducción en las Islas de Cabo Verde y la búsqueda de alimento en el norte del Atlántico en verano. Pueden llegar a medir hasta 19 m de longitud.

Zifio de Blainville o ballena de pico de Blainville. Su nombre se lo debe a su descubridor, el francés Henri de Blainville, quien clasificó en 1817 esta especie de ballena a partir de un maxilar encontrado. La familia de los zífios consta de 21 especies, llegando a ser la segunda familia más grande entre las ballenas.

La orca (Orcinus orca)  y la falsa orca  (Pseudorca crassidens) que pasan por las islas siguiendo a los atunes rojos cuando éstos van de vuelta al Mediterráneo.

Los amigables chuchos – manta rayas de Valle Gran Rey

Las mantas y los chuchos que viven en el entorno del puerto pesquero de Vueltas, en Valle Gran Rey, se han convertido en un atractivo turístico. En verano se dejan ver más fácilmente e, incluso, salen del agua en las escaleras del muelle para ver a los curiosos que las visitan.

El más famoso de ellos, sin duda alguna, es el chucho Sebastián, ‘Chano’ para quienes ya lo conocen. Esta afable manta raya es la atracción principal de locales y visitantes en el Muelle de Vueltas, en Valle Gran Rey, y amigo íntimo de los pescadores que a diario comparten oficina con el ya famoso Chano.

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