Los barcos de recreo se suministran en los puertos y siguen, aprovechando la buena mar

Una de las vistas más codiciadas en estos días de confinamiento es el horizonte y, sobre todo, el inmenso mar que a los canarios siempre les ha dado sensación de libertad.



En esa raya horizontal, se percibe claramente algo de movimiento: alrededor de 20 embarcaciones de recreo fondeadas en los puertos de la Provincia de Las Palmas, 13 en Lanzarote, 3 en Fuerteventura y 4 en Gran Canaria.



Tras la entrada en vigor del Decreto de Alarma y regulado por una orden del Ministerio de Transportes del pasado 17 de marzo, quedó prohibido en las Islas Canarias y en Baleares “la entrada en todos los puertos de Canarias de todos los buques y embarcaciones de recreo utilizadas con finalidad recreativa o deportiva o en arrendamiento naútico (chárter) independientemente de su procedencia”.



“Algunos de ellos”, explica el responsable del área comercial de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Juan Francisco García, “están fondeados y otros atracados, aunque la única diferencia es del tipo de servicios al que pueden acceder, ya que en el caso de los primeros se tienen que acercar, en el caso de la capital grancanaria, a la gasolinera que hay en el Muelle Deportivo y cargar allí gasolina, agua o recoger la compra de alimentos mientras que las embarcaciones atracadas, usan los servicios que ofrecemos, en el propio pantalán”.



Todos ellos han tenido que pedir a la Delegación del Gobierno en Canarias “la tramitación de un permiso que viene recogido y explicado en la orden del Ministerio de Transporte, argumentando razones humanitarias por las que se pueden acoger al refugio en nuestros puertos hasta que decidan marchar”, explica García, “donde se especifica todos los datos de las personas embarcadas, que se comunican con nosotros a través de la radio que llevan a bordo o por correo electrónico”.



Por supuesto, estas embarcaciones, “de las que cada día hay menos porque, igual que el resto de los ciudadanos, tienen que guardar y respetar el confinamiento, son libres para salir de Canarias hacia otros destinos”, asegura el responsable de la Autoridad Portuaria, “porque precisamente los meses de abril y mayo es cuando se producen los mayores períodos de calma en el mar y es el momento más propicio para navegar rumbo al continente europeo”.



De nacionalidades mayoritariamente extranjeras, estas personas embarcadas “no son, precisamente, personas que nos preocupen más que otras porque, por ser navegantes, están muy acostumbrados a largos períodos de confinamiento en sus barcos, así que no se sienten especialmente afectados”, explica Juan Francisco García.



“Aquí cobramos por todo”, afirma, “y esa es la única diferencia que hay entre las embarcaciones fondeadas o atracadas, los primeros pagan menos que los segundos, pero todos pasan por caja”, continúa el responsable de Puertos de Las Palmas.



En cuanto a anécdotas con estos tripulantes, García recuerda que “algunas compras hechas on line han tardado casi una semana en llegar a sus destinatarios y cosillas así, nada relevantes ni preocupantes”, asegura.

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