EMERGENCIA SANITARIA

China lucha por contener sus rebrotes mientras avanza la vacunación

En Hebei y Heilongjiang se ha tenido que confinar a más de 20 millones de personas.

Personas con mascarillas visitan un hospital en Pekín, China. Foto EFE.

China trabaja contrarreloj para contener sus dos rebrotes de coronavirus activos en las provincias nororientales de Hebei y Heilongjiang, que han provocado el confinamiento de más de 20 millones de personas y cifras de contagios no vistas desde marzo del año pasado, mientras continúa con su campaña de vacunación en vísperas del Año Nuevo lunar.

La Comisión Nacional de Sanidad del país asiático notificó hoy 144 casos de covid, y hay que remontarse hasta el 2 de marzo de 2020 para encontrar una cifra diaria de nuevas infecciones más alta.

Entre los contagios, 90 se detectaron en Hebei, donde su capital, Shijiazhuang, y las ciudades de Xingtai y Langfang siguen selladas a la espera de los resultados de los test que se están realizando a sus residentes. Entre las tres, suman más de 22 millones de habitantes.

La televisión estatal CCTV retransmitió hoy imágenes de la construcción de un megacentro de «observación médica» en Shijiazhuang que se utilizará para aislar a aquellas personas a las que las autoridades consideren que deben guardar cuarentena.

Los vídeos recuerdan a la construcción de los hospitales exprés que se construyeron en la ciudad de Wuhan para paliar la curva de casos tras estallar el primer brote mundial del coronavirus.

Mientras, en Heilongjiang, fronteriza con Rusia, se contabilizaron hoy 43 contagios, y las autoridades exigieron a sus residentes que pospongan celebraciones y eventos públicos en un intento de prevenir que la covid se siga expandiendo.

Preocupa especialmente la situación en los pueblos de estas provincias, afirmaron expertos de la Comisión Nacional de Salud citados por el rotativo Global Times: «Pensábamos que la China rural era demasiado grande y escasamente poblada como para que el virus se propagase fácilmente allí, pero esta vez no ha sido así».

De los más de 500 casos confirmados hasta ahora en Hebei, al menos 430 se registraron en zonas rurales, según el rotativo.

También se presta atención a otras urbanas en las que residen trabajadores inmigrantes que no pueden regresar a sus pueblos.

No en vano, el país asiático afronta en menos de un mes el periodo vacacional por el Año Nuevo lunar, que esta vez cae entre el 11 y el 17 de febrero, momento en que cientos de millones de inmigrantes urbanos viajan a sus lugares de origen.

En algunas provincias del país se han cancelado ya las ferias, celebraciones multitudinarias y exposiciones típicas de estas fechas y han pedido que no se viaje si no es imprescindible.

CHINA AVANZA EN SU PRIMERA CAMPAÑA DE VACUNACIÓN

Entretanto, el país asiático continúa avanzando en su campaña para vacunar a «personas con alto riesgo de contraer la covid» antes de que comience el Año Nuevo lunar.

China prevé inocular a 50 millones de personas antes de las vacaciones y su objetivo es, según las autoridades, «crear inmunidad de rebaño mediante un proceso que constará de varias fases».

Hasta ahora se han inoculado más de 10 millones de dosis de la vacuna de la firma Sinopharm, según indicó su presidente, Liu Jingzhen, citado hoy por la agencia estatal China News.

En la capital, Pekín, se han administrado ya 1,5 millones de dosis, confirmó hoy el funcionario Xiao Zhifeng, subdirector de la Comisión de Salud del distrito de Chaoyang, el más poblado de la ciudad.

Desde enero, un centro de vacunación habilitado en el Museo de Planificación Urbana de ese distrito distribuye el suero a los participantes del programa, que abarca sanitarios, funcionarios de aduanas, policías, bomberos, personal encargado de la inspección de productos importados en cadenas de frío o trabajadores de los sectores del transporte.

En una visita organizada para los medios, Xiao agregó que se ha elegido a estos grupos por ser «los más expuestos al coronavirus» y por «la importancia de sus trabajos para la sociedad».

El proceso de vacunación -que es «gratis y voluntaria»- dura unos 50 minutos, de los cuales 30 se dedican a observar a quienes se han inyectado la dosis para garantizar que no hay efectos adversos.

Los funcionarios aseguran que no ha habido más que reacciones leves como hinchazones o enrojecimiento de las zonas inoculadas.

Pero China no escatima recursos en cuanto a la seguridad: la instalación cuenta con respiradores artificiales, desfibriladores e incluso una ambulancia por si se produjera alguna reacción grave.

LA VACUNACIÓN PARA EL RESTO EMPEZARÁ EN FEBRERO

La campaña para el resto de la población no comenzará hasta después del Año Nuevo chino, confirmó Zeng Yixin, viceministro de la Comisión Nacional de Salud, citado por el periódico China Daily.

«A medida que se vaya aprobando la comercialización de más vacunas y se amplíe la capacidad de producción se empezará a vacunar a ancianos, a enfermos crónicos y al resto de la población», agregó.

La prensa oficial argumenta que la situación en China no es comparable a la de otros países que registran miles de casos diarios de covid, y asegura que el país asiático debe vacunar a «aquellas personas más activas socialmente que pueden contribuir a que la enfermedad se transmita» antes que a los ancianos.

China aprobó el último día de 2020 la primera comercialización de una de las vacunas desarrolladas en el país, la de la farmacéutica estatal Sinopharm y su subsidiaria Instituto de Productos Biológicos de Pekín, que, según esta última empresa, tiene una eficacia del 79,3 %.

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