Lula da Silva jura su cargo como 39º presidente de Brasil

La investidura de Lula es la última en 1 de enero tras el cambio introducido en la Constitución. El mandatario dedicó su discurso de toma de posesión a la defensa de las minorías, la población vulnerable y al medio ambiente

RTVC.

Luiz Inácio Lula da Silva ha jurado este domingo su cargo como 39º presidente de la República de Brasil en la culminación de una ceremonia de investidura que marca el comienzo de su tercer mandato al frente del país con un mensaje de «esperanza y reconstrucción frente a la «devastación» que, asegura, ha dejado tras de sí su ultraderechista predecesor, Jair Bolsonaro.

«Nuestro mensaje a Brasil es uno de esperanza y reconstrucción», ha proclamado Lula durante la ceremonia, en un discurso donde ha lamentado que «el gran edificio de derechos, soberanía y desarrollo que construyó esta Nación ha sido sistemáticamente demolido en los últimos años».

Lula da Silva jura su cargo como 39º presidente de Brasil
Luiz Inacio Lula da Silva, presidente electo de Brasil en un evento el 10 de noviembre de 2022. Europa Press, foto de archivo

«Es a la reconstrucción de este edificio que vamos a dirigir todos nuestros esfuerzos», ha asegurado Lula tras firmar con un bolígrafo que recibió en 1989 de un asistente a un mitin en el estado de Piauí, con el que ha querido recordar a los residentes de esta población.

«La democracia ha sido la gran vencedora»

El presidente ha agradecido su victoria a la «conciencia política de la sociedad brasileña» y al «frente democrático» formado contra las «violentas amenazas a la libertad de voto» durante los comicios. «La democracia ha sido la gran vencedora», ha manifestado.

Lula recordó su primer mensaje cuando llegó por vez primera al poder en 2003, cuya validez se ha visto obligado a mantener tras el mandato de Bolsonaro. «Dije que la misión de mi vida sería cumplida cuando cada brasileño y brasileña pudieran comer tres comidas al día. Tener que repetir este compromiso hoy es el síntoma más grave de la devastación que ha impuesto al país en los últimos años», ha lamentado.

De hecho, Lula ha asegurado que su Gobierno investigará la reacción del «negacionista e insensible a la vida» exhibida por Bolsonaro y sus ministros durante la crisis de la pandemia de coronavirus. «Las responsabilidades de este genocidio deben ser investigadas y no deben quedar impunes. Lo que nos toca, en este momento, es solidarizarnos con los familiares de casi 700.000 víctimas«, ha hecho saber en su declaración de principios, publicada en su cuenta de Twitter.

Brasil emprende una nueva era Lula con retos pendientes
Santiago Mazzarovich/dpa 31/12/2022

Población vulnerable y medio ambiente

Asimismo, Lula ha dedicado gran parte de su discurso a las minorías y a la población vulnerable, así como a la conservación del medio ambiente. «Nuestro objetivo es lograr cero deforestación en la Amazonía y cero emisiones de gases de efecto invernadero en la matriz eléctrica, además de incentivar la reutilización de pastos degradados. Brasil no necesita deforestar para mantener y expandir su frontera agrícola estratégica», ha asegurado.

«Es inadmisible que las mujeres», ha añadido, «reciban menos que los hombres, aunque desempeñen la misma función». El presidente ha lamentado que las mujeres «no sean reconocidas en un mundo político sexista, que sean acosadas con impunidad en las calles y en el trabajo o que sean víctimas de violencia dentro y fuera del hogar». A ellas les ha asegurado que dedicará su tercer mandato a demoler «este castillo centenario de desigualdad y prejuicio».

El mandatario también ha reafirmado que trabajará para garantizar la libertad de culto en todo el país. «En Brasil, la fe estará presente en todas las viviendas, en los diferentes templos, iglesias y cultos. En este país todos podrán ejercer libremente su religiosidad», ha asegurado.

Gerardo Alckmin, vicepresidente de Brasil

Junto a Lula también ha jurado su cargo Gerardo Alckmin como vicepresidente del país, en una sesión que ha comenzado con un homenaje al astro del fútbol Pelé, fallecido esta semana a los 82 años de edad.

Una vez concluya la firma de investidura en el Congreso, Lula comparecerá ante la multitud de simpatizantes que le aguardan frente al Palacio del Planalto, donde recibirá la banda presidencial, juramentará a los 37 ministros y se dirigirá a la población.

2003 y 2010

Lula ya gobernó Brasil entre 2003 y 2010, años durante los cuales elevó la presencia internacional del gigante sudamericano, simbolizada en unos inéditos Juegos Olímpicos. También adoptó medidas para tratar de combatir la pobreza y reducir la desigualdad.

Los numerosos escándalos de corrupción, en su mayoría vertebrados por la trama de la constructora Odebrecht, marcaron sin embargo su legado en años posteriores. El propio Lula llegó a estar preso, tras una condena que la Justicia anuló ‘a posteriori’. Por irregularidades y en un contexto donde la polarización política se había contagiado ya a todos los poderes del Estado.

Lucha contra la pobreza

Tanto Lula como el país en general han cambiado en estos últimos, aunque no así retos como la lucha contra la pobreza. Ya que los datos demuestran que más de 33 millones de personas pasan hambre en Brasil, según la Red Penssan. Sólo cuatro de cada diez familias pueden cubrir plenamente sus necesidades alimentarias y la ONG Oxfam estima que el país ha retrocedido a la década de los noventa.

Brasil debe hacer frente también a lacras como la inseguridad y, en términos económicos, una inflación volátil –del 6% en noviembre. Y una desaceleración del crecimiento aún por concretar. El Banco Central estimó este diciembre que el PIB crecerá un 2,9 por ciento en 2022 y que, en 2023, se quedará en el entorno del 1%.

En términos políticos, Lula estará obligado a atender a una ciudadanía que está dividida, en la medida en que su victoria en las últimas elecciones no fue tan abultada como cabía esperarse. Y hubo menos de dos puntos de diferencia con Bolsonaro. De hecho, el mandatario saliente obtuvo 58,2 millones de votos, más de los logrados cuatro años antes.

Gobierno multipartidista

Ha conformado un gobierno multipartidista, aunque reserva para el Partido de los Trabajadores (PT) puestos clave. Y con mayor presencia de mujeres, si bien dista mucho de ser paritario ya que la balanza sigue decantándose del lado de los hombres con 26 puestos a once.

El Congreso estará dominado además por partidos conservadores, gracias al auge de la ultraderecha. Lo que limitará el margen de maniobra del nuevo presidente. Que ha prometido una mayor transparencia presupuestaria y recuperar las políticas medioambientales denostadas por Bolsonaro.

Lula ya ha comenzado a dejar claro que, en el ámbito internacional, también marcará distancias con su predecesor, aliado del expresidente Donald Trump y crítico con el multilateralismo. Bolsonaro se quedó prácticamente sólo a nivel mundial durante la pandemia de COVID-19, criticando las restricciones y difundiendo bulos sanitarios.

El dirigente ultraderechista pondrá fin a su mandato con un nivel de aprobación del 39 por ciento, mientras que el 37 por ciento de los ciudadanos reprueban su gestión, según la encuesta final de Datafolha. Son los peores resultados al término de un primer mandato desde la llegada de la democracia a Brasil.

Tensión social

El silencio de Bolsonaro tras el cierre de los colegios electorales dio pie a una ola de protestas marcadas por el bloqueo de carreteras. Pasaron varios días hasta que el presidente saliente se comprometió a iniciar la transición. Aunque lo hizo con la boca pequeña y sin reconocer abiertamente que había sido derrotado –en los últimos años ya había dado pábulo a teorías conspirativas sin pruebas sobre fraude electoral–.

Lula ha prometido que en los primeros compases de su mandato tomará medidas contra quienes siguen negándose a reconocer su victoria, en un momento en que sigue habiendo grupos de ‘bolsonaristas‘. Reclamando frente a los cuarteles una potencial intervención de las Fuerzas Armadas. También se han llevado a cabo operaciones para desarticular supuestos planes violentos.

Bolsonaro fuera del país

Bolsonaro, sin embargo, no solo no ha dado muestras de suavizar su posición, sino que ha completado su lista de desplantes con una sonada ausencia en la investidura de su sucesor. Según el portal G1, los abogados de Bolsonaro le han aconsejado que esté fuera de Brasil antes del 1 de enero por el temor a ser detenido.

El temor a posibles actos violentos ha llevado asimismo a movilizar un amplio dispositivo de seguridad. Tanto en la ceremonia de investidura en sí como en las calles de distintas partes del país. El equipo de Lula ha organizado un concierto al que podrían asistir cientos de miles de personas.

La de Lula, última investidura del 1 de enero

Más de una decena de jefes de Estado y de Gobierno asistieron ‘in situ’ al arranque de la nueva etapa política en Brasil, entre ellos el Rey Felipe VI, que acude acompañado del ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Es tradición que la investidura presidencial en Brasil ocurra el 1 de enero, ya que así lo establecía la Constitución, pero la de este 2023 ha sido la última ocasión en que la ceremonia coincida con el Año Nuevo. En 2021, se aprobó una enmienda constitucional que retrasa «al 5 de enero del año siguiente a su elección» la toma de posesión del nuevo presidente, algo que ya se aplicará en 2027.

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