‘Le Congrès ne marche pas’ llega al Cuyás

Humor y reflexión sobre los regímenes políticos en esta obra de la compañía La Calòrica

El Teatro Cuyás acoge este fin de semana ‘Le Congrès ne marche pas’, una creación de la compañía La Calòrica. Esta narra desde el humor, la reflexión y la crítica el congreso de Viena de 1814, considerado como la primera cumbre internacional de naciones del mundo y que acabó convirtiéndose en una fiesta multitudinaria de más de 9 meses.

'Le Congrès ne marche pas' llega al Cuyás. (Archivo) Teatro Cuyás
(Archivo) Teatro Cuyás

Estaba previsto que durara 9 días y que en él se reunieran sólo 4 potencias: Rusia, Austria, Inglaterra y Prusia, con el objetivo de repartirse todo lo que Napoleón Bonaparte había conquistado tras su derrota durante la Revolución Francesa, y con el ánimo de que no se volviera a repetir algo así en el continente y mantener el Antiguo Régimen y las monarquías absolutas.

Le Congrès ne marche pas

«La gracia es que todo el mundo quiere apuntarse y de golpe pasan a ser 9 meses y vienen los príncipes, las princesas, los varones de cualquier región y de cualquier minúsculo espacio europeo, porque al final todo el mundo quiere estar en el reparto de lo que va a ser la nueva geopolítica europea; y a nosotros eso nos hizo preguntarnos cómo puede ser que 200 años después sigamos teniendo los mismos problemas en nuestro continente«, explicó este jueves su director, Israel Solà.

Solà detallaba que la idea de llevar a cabo este espectáculo, escrito por Joan Yago, surgió cuando uno de los actores de la compañía estaba leyendo un libro sobre el capitalismo y la democracia que dedicaba todo un capítulo a este congreso y lo compartiera con el equipo al hacerle gracia «tanta gente y tantas fiestas» considerándolo «muy nuestro, muy ‘Calórica‘, ya que siempre hablamos de los excesos, de las cosas así como grandilocuentes, pero un poco patéticas».

El congreso acabó convirtiéndose en una fiesta con bailes, banquetes, reuniones, espectáculos de coro y hasta de globos aerostáticos con el objetivo de entretener a las 100.000 personas que terminaron reuniéndose en Viena y cuya falta de acuerdo para el reparto alargó la cumbre.

Santa Alianza

«Lo que nos hacía gracia es que era una gente que se estaba juntando para hablar del futuro de sus países y de sus pueblos, pero en realidad estaban intentando negociar la mejor manera de preservarse ellos en el poder, porque lo que a ellos les interesaba era que no hubiera otra revolución popular, que lo que había pasado en Francia no volviera a suceder», ha explicado el director.

Así, el único acuerdo que se logra en esos 9 meses es la denominada ‘Santa Alianza’ por la que se comprometieron a ayudarse entre monarcas si algún pueblo volvía a hacer una revolución.

«Nos recordaba a una extraña contemporaneidad en relación a dónde están los intereses políticos que muchas veces no van acorde a los pactos que necesita tu pueblo, sino a presiones y cuestiones que tienen que ver con las cúpulas de poder», ha señalado el director.

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Se representa en francés

La obra es representada por 9 actores, todos ellos hablando en francés, que aprendieron para el espectáculo. El idioma galo fue elegido para la obra como una apuesta estética e histórica pues en aquella época era el único en común que hablaban todos ellos.

El espectáculo está subtitulado y el director asegura que no es un obstáculo para el público pues la gente joven está «súper acostumbrada» a leer subtítulos y a la gente mayor les gusta ese «ritmo más lento».

Solà señaló que el espectáculo es para los miembros de la compañía un canto a la posibilidad de que se pueden definir nuevos horizontes cuando los sistemas políticos y económicos están agotándose.

Reflexionar sobre que no hay otra alternativa

La obra pretende hacer reflexionar sobre «una idea que nos han implantado mucho en el cerebro: que no hay otra alternativa» a los sistemas políticos y económicos, explicaba Solà al señalar que «es mejor pararse un momento e imaginar cómo nos gustaría que fuera, en lugar de dejarnos llevar por la inercia».

«Porque», reflexionó «una de las cosas que nos hacía más gracia es que hoy en día es más fácil pensar que vamos a acabar viviendo una invasión zombie, en lugar de que vamos a vivir en un mundo con justicia social y en el que no estemos destruyendo el planeta medioambientalmente».

«Tú le dices a alguien: ‘¿te imaginas dentro de 50 años un mundo guay y paz mundial?‘, y la gente te dice: ‘Eres súper naíf, es imposible‘. Pero en cambio te aseguro que tú le dices: ‘Oye, ¿te imaginas que cae un meteorito y todos estamos aquí?’, y te dicen: «Sí, sí, esto en 50, no, en 25 años, lo viviremos’. Y nos parece como muy curioso, ¿no?», agregó.

Por ese motivo, «sin querer hacer ningún ‘spoiler'», el director cree que ‘Le Congrès ne marche pas’, «tiene uno de los finales más liberadores y catárticos para el público de los que hemos hecho y, de hecho, la gente sale como muy reconfortada gracias al final del espectáculo».

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