Dos meses de los terremotos en Venezuela y la situación de emergencia continúa

Tras el doble terremoto, de magnitud 7,2 y 7,5 el 24 de junio, para miles de venezolanos la emergencia sigue siendo su vida cotidiana con edificios derrumbados, viviendas inhabitables y graves daños en infraestructuras

Informa: Redacción Informativos RTVC

Se cumplen dos meses desde el devastador doble terremoto que sacudió Venezuela y dejó una profunda crisis humanitaria, especialmente en La Guaira y Caracas. El 24 de junio, dos fuertes movimientos sísmicos, de magnitud 7,2 y 7,5, se produjeron con apenas 39 segundos de diferencia y provocaron una de las mayores catástrofes naturales de las últimas décadas en el país.

Los terremotos fueron sentidos con intensidad en amplias zonas del norte y centro de Venezuela. La Guaira, situada al norte de Caracas, sufrió algunos de los daños más graves, con edificios derrumbados, viviendas inhabitables y graves daños en infraestructuras. La magnitud de la tragedia obligó a declarar la zona como área de desastre y movilizó a equipos de emergencia y rescate nacionales e internacionales.

La emergencia en la vida cotidiana de muchos venezolanos tras el doble terremoto del 24 de junio. Imagen Reuters
La emergencia en la vida cotidiana de muchos venezolanos tras el doble terremoto del 24 de junio. Imagen Reuters

El balance de víctimas no ha dejado de aumentar desde las primeras horas posteriores al seísmo. Según el último balance oficial, 6.438 personas han muerto y más de 86.000 fueron atendidas en hospitales tras el desastre. Las autoridades también han evaluado más de 59.000 viviendas: unas 10.700 permanecen catalogadas como de alto riesgo y otras 13.700 presentan restricciones para su ocupación.

La Guaira, todavía lejos de recuperar la normalidad

Dos meses después, en buena parte de Venezuela la actividad cotidiana se está recuperando progresivamente, pero la situación continúa especialmente complicada en La Guaira. Miles de personas han tenido que abandonar sus viviendas y algunas siguen dependiendo de los campamentos temporales y de la asistencia de las autoridades para cubrir sus necesidades básicas.

El Gobierno ha comenzado a entregar nuevas viviendas y mantiene abiertos distintos proyectos de construcción y reubicación. Sin embargo, el volumen de viviendas dañadas y la magnitud de las necesidades hacen que la reconstrucción sea un proceso largo.

La emergencia tampoco terminó cuando cesaron los grandes movimientos sísmicos. Las numerosas réplicas han mantenido la preocupación entre la población y han dificultado las tareas de recuperación. A esta situación se suman ahora las lluvias, que complican todavía más las condiciones de vida de las familias que permanecen en carpas o en alojamientos provisionales. La exposición al agua y a la humedad incrementa las dificultades para quienes han perdido sus hogares y dependen de unas infraestructuras de emergencia que no están diseñadas para mantenerse durante meses.

Para miles de venezolanos, la emergencia sigue siendo parte de su vida cotidiana. Mientras las autoridades avanzan en la retirada de escombros, la construcción de viviendas y la recuperación de servicios, muchas familias continúan esperando poder regresar a una vivienda segura y recuperar, poco a poco, la normalidad perdida el pasado 24 de junio.

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