España reduce el desperdicio alimentario y se sitúa entre los países europeos que menos comida tiran

Los hogares continúan concentrando la mayor parte de los alimentos desperdiciados, mientras crece la concienciación sobre la necesidad de planificar mejor las compras y aprovechar las sobras

España continúa avanzando en la reducción del desperdicio alimentario. Los últimos datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación reflejan una evolución favorable en los últimos años, aunque cada ejercicio siguen terminando en la basura más de mil millones de kilos o litros de alimentos y bebidas.

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Eduardo Parra / Europa Press (Foto de ARCHIVO) 15/3/2023

Evolución favorable

El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha presentado este jueves el Informe anual de desperdicio alimentario en España 2025, en el que se analiza la evolución del problema tanto dentro como fuera de los hogares. La presentación coincide con la entrada en vigor plena, desde abril de este año, de la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario.

Según los datos difundidos, en 2025 se desperdiciaron en España alrededor de 1.129 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas. Aunque el volumen global experimentó un ligero incremento respecto al ejercicio anterior, el desperdicio por habitante se situó en torno a los 24,3 kilos o litros anuales. Desde 2020, la cantidad de alimentos desperdiciados se ha reducido en torno a un 19 %.

Dentro de los hogares

La mayor parte del desperdicio sigue produciéndose dentro de los hogares. Frutas, verduras y otros productos frescos se encuentran entre los alimentos que con mayor frecuencia terminan sin consumirse, junto a restos de comidas ya preparadas. Fuera del hogar, por el contrario, el desperdicio supone una parte mucho menor del total y ha experimentado una reducción más intensa.

En la pieza informativa se pone precisamente el foco en los hábitos cotidianos que pueden marcar la diferencia. Planificar la compra, revisar los alimentos que ya hay en casa, calcular mejor las cantidades y aprovechar las sobras son algunas de las pautas que permiten reducir la cantidad de comida que acaba convirtiéndose en residuo.

También adquiere especial importancia la diferencia entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente. La primera está relacionada con la seguridad del alimento, mientras que la segunda indica principalmente hasta cuándo mantiene sus características de calidad previstas. El Ministerio considera que comprender correctamente esta diferencia puede evitar que productos todavía aprovechables terminen innecesariamente en la basura.

Una ley para prevenir antes de desechar

La Ley 1/2025 de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario introduce obligaciones en distintos puntos de la cadena alimentaria y establece como principio fundamental evitar el desperdicio antes de gestionar los alimentos como residuos.

En el caso de la hostelería y la restauración, la norma obliga a facilitar a los clientes la posibilidad de llevarse, sin coste adicional por el alimento, aquello que no hayan consumido, salvo en modalidades como los bufés libres. Los establecimientos deben además informar de esta posibilidad de forma clara y visible.

La legislación establece igualmente una jerarquía para el aprovechamiento de los excedentes, priorizando la prevención y, cuando estos se produzcan, su posible redistribución o utilización antes de que terminen convertidos en residuos.

Concienciación y cambios en la forma de consumir

Los datos muestran que la reducción del desperdicio no depende únicamente de la regulación. La planificación de las compras, una mejor gestión de las raciones y una mayor percepción del valor de los alimentos aparecen también entre los factores que están modificando el comportamiento de los consumidores.

El Ministerio prepara además una nueva campaña de sensibilización bajo el lema “España sabe”, con la que pretende trasladar esos cambios al día a día de los hogares y consolidar pequeños hábitos que permitan aprovechar mejor los alimentos.

En Canarias, donde el sector de la restauración y la actividad turística tienen un peso relevante, también se están desarrollando actuaciones específicas. Este año, el Gobierno autonómico ha impulsado jornadas formativas dirigidas al sector hotelero para facilitar la implantación de planes de prevención y reducción del desperdicio en restaurantes y bufés.

El reto sigue siendo convertir esa mayor concienciación en hábitos permanentes. Porque, aunque España ha conseguido reducir de manera significativa el desperdicio respecto a los niveles de hace unos años, más de mil millones de kilos de alimentos continúan perdiéndose cada año, buena parte de ellos dentro de los propios hogares.

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