Laura Bueno, codirectora de ‘El Caso Kárate’: «Si este documental sirve para que una víctima se sienta menos sola, ya tiene un enorme valor»

Televisión Canaria estrena este martes a las 22:30 horas ‘El Caso Kárate’ donde se analizan las claves del mayor proceso por pederastia juzgado en España

Laura Bueno, codirectora del documental ‘El Caso Kárate’.

Televisión Canaria estrena el documental ‘El Caso Kárate’, dirigido por Laura Bueno y Eulogio Romero, el próximo martes 29 de septiembre a las 22:30 horas. Una producción que analiza la trama de abusos sexuales y corrupción de menores durante casi 30 años en una academia de artes marciales de Gran Canaria, un caso que concluyó con la condena a 302 años de cárcel para el principal acusado, Fernando Torres Baena, junto a penas de 148 y 126 años para dos de sus monitoras. ‘El Caso Kárate’ reconstruye, a través de las propias víctimas, cómo pudo mantenerse el silencio durante tantos años y los mecanismos psicológicos que hicieron posible el caso de pederastia más grave juzgado en España.

Hablamos con su codirectora, Laura Bueno, sobre la responsabilidad de dar voz a las víctimas, el análisis de las dinámicas de manipulación y la función de la televisión pública al emitir al emitir un documental que aborda la memoria colectiva y sirve como herramienta de prevención frente al abuso sexual infantil.

Un trabajo que aborda el mayor proceso por pederastia juzgado en España requiere un cuidado extremo. ¿Desde qué premisa periodística y ética afrontaron este proyecto?

Desde el principio tuvimos claro que teníamos una responsabilidad enorme entre manos: estábamos trabajando con una historia real y con personas que han sufrido muchísimo. Eso lo condiciona todo. El documental está centrado en el aspecto psicológico de las víctimas, ellas han sido muy valientes sentándose frente a una cámara y enfrentándose a sus recuerdos.

Recordar todo aquello que ha marcado de manera muy negativa sus vidas fue muy duro, y nosotros hemos querido acompañarles con muchísima sensibilidad. Ellas, al igual que nosotros, creemos en este proyecto, porque puede ayudar a detectar el abuso sexual a menores de edad, que es un problema muy complicado de abordar.

¿Cómo ha sido el proceso de trabajo con los afectados y sus familias durante el rodaje?

Ha sido duro. Hace cinco años que empezamos con la investigación de este proyecto y desde entonces conozco a las víctimas que protagonizan el documental. La relación va más allá de lo meramente profesional. Se ha creado un vínculo afectivo que ha perdurado y sin duda, perdurará en el tiempo.

¿Cómo se logra contar una historia tan dura?

Con mucha sensibilidad. Hemos hablado con ellas mucho tiempo antes de plantear el rodaje, hemos escuchado sus dudas y les hemos explicado qué y cómo lo íbamos a contar. Siempre entendiéndoles, siempre respetándoles y siempre estando ahí para ellos. Y así seguirá siendo.

Es importante escucharlas para entender por qué es tan complicado romper el silencio en una situación de abuso. Cuando el caso se destapó, hubo preguntas muy desagradables que ellas tenían que escuchar, como ¿Por qué no salieron de ahí antes? ¿Por qué no denunciaron? Son preguntas dolorosas. Este documental explica las técnicas de manipulación y control que ejerció Fernando Torres Baena sobre todas sus víctimas.

El abuso sexual a menores de edad sigue siendo un gran problema, al que la sociedad le suele dar la espalda porque es un tema incómodo. Los niños no denuncian porque el abuso suele producirse dentro del seno familiar o, como en este caso, en el ámbito del deporte, de mano del entrenador, la persona que admiran, el que les puede llevar a ser campeones.

La sentencia judicial definió al principal condenado como un «depredador sexual» y los análisis periciales señalaron sus rasgos manipuladores. ¿De qué manera refleja el documental la estructura de manipulación que se ejercía en el gimnasio?

Las propias víctimas cuentan el funcionamiento interno del gimnasio, que era una suerte de secta. No era únicamente un lugar donde los chicos entrenaban kárate. Había unas jerarquías muy marcadas, unos alumnos que recibían privilegios, una enorme admiración hacia el sensei y una sensación muy fuerte de pertenecer a un grupo especial.

Torres Baena fue consiguiendo que muchos de esos menores confiaran plenamente en él y que el gimnasio ocupara cada vez más espacio en sus vidas. Para entender el caso es fundamental comprender esa parte, porque la manipulación no aparece de repente. Se va construyendo con el tiempo y muchas veces la persona que está dentro ni siquiera es consciente de lo que está ocurriendo.

La condena fijó penas que sumaban más de 500 años entre los tres principales procesados, incluyendo 302 años para Torres Baena. ¿Qué relevancia tuvo esta sentencia como precedente en la jurisprudencia española sobre delitos de pederastia?

La sentencia fue ejemplarizante. Es la palabra que utilizan los expertos cuando hablamos de la condena interpuesta a Torres Baena, pero yo me remito literalmente a una pregunta que plantea una de las víctimas en el documental y que resume mucho nuestro sistema judicial: «¿De qué sirve que le condenen a 302 años de cárcel si con suerte, va a salir a los 20 años?” A Torres Baena le encierran en 2010 y su primer permiso penitenciario lo recibe en 2022. ¿Se trabajó con él dentro de la cárcel? ¿Recibió algún tipo de terapia para agresores sexuales? ¿Es posible la reinserción en este tipo de perfiles? Este es un gran debate.

¿Qué papel debe jugar la televisión pública al emitir una producción de estas características? ¿Por qué es necesario que recuerde este caso a los canarios y canarias?

Creo que precisamente historias como esta justifican una parte muy importante de la función de una televisión pública. No hacemos este documental para volver sobre un caso conocido simplemente porque fue muy mediático. Lo hacemos porque el problema del abuso sexual infantil sigue existiendo.

La televisión pública tiene la capacidad de llevar esta realidad a muchísimas casas y abrir una conversación que todavía cuesta tener. Y si el documental sirve para que una familia detecte determinadas señales, para que alguien entienda mejor a una víctima o para que una persona que ha vivido algo parecido se sienta menos sola, creo que ya tiene un enorme valor.

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