Los reyes visitarán las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla los próximos días 13 y 14 de octubre en una visita que ha sido consensuada con el Gobierno, según fuentes de la Casa del rey. EFE
Los reyes visitarán las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla los próximos días 13 y 14 de octubre en una visita que ha sido consensuada con el Gobierno, según fuentes de la Casa del rey.

Es el primer viaje oficial de Felipe VI y Letizia a las dos ciudades, que se produce tras la entrada de 80.000 migrantes en Ceuta los pasados 30 y 31 de julio en una crisis aún no resuelta y casi veinte años después de que lo hiciera el padre del rey, Juan Carlos I, una visita que provocó una crisis diplomática con Rabat.
Tensión con Marruecos
Expertos en política internacional dan por hecho que la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, que se ha anunciado este jueves para los días 13 y 14 de octubre, se interpretará en Marruecos como una reivindicación de la soberanía española y «tensionará» las relaciones bilaterales.
La visita se debería interpretar como una «normalización» de la agenda del monarca y habría que plantearse si Felipe VI no tendría que acudir más a menudo a estas ciudades «para hacer más natural» aquello que es propio del territorio español, señala a EFE Juan Luis Manfredi, catedrático de Estudios Internacionales e investigador del Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Castilla La Mancha.
Para Manfredi, el que los reyes acudan a Ceuta y Melilla envía un mensaje «deliberado» de política exterior: «De control y participación en las cuestiones del Estrecho».
Pablo Sapag, profesor de la Universidad Complutense y especialista en África y el mundo árabe, advierte que la presencia de los reyes en las dos ciudades autónomas «puede ser manipulada» desde el otro lado y no sólo por el Gobierno marroquí, ya que en ese país hay unanimidad «prácticamente total» en la reivindicación sobre Ceuta y Melilla.
No se va a entender -añade- en clave interna española, de apoyo de la Corona en el contexto de la crisis de Ceuta, sino como «una reivindicación de la españolidad» de estas ciudades y esto afectará a las relaciones. No hay que olvidar -dice- que el Gobierno, en un principio, no contempló esta visita de los reyes.


