Maurici Lucena considera que el concurso desierto por 464 millones de euros «no es una buena noticia», aunque descarta que la situación resulte preocupante y confía en mejorar la próxima licitación
El presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena, ha reconocido que la falta de ofertas para la remodelación del aeropuerto de Tenerife Sur «no es una buena noticia», aunque ha asegurado que la compañía puede «asumirlo» y volver a sacar a concurso el proyecto, una de las inversiones previstas en el DORA III, aprobado la semana pasada por el Gobierno.
Durante una conferencia con analistas para presentar el nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria, Lucena ha explicado que «no es una noticia positiva», pero ha defendido que el resultado debe entenderse dentro de la complejidad de una inversión que alcanza los 464 millones de euros. En su opinión, si la naturaleza jurídica de Aena fuera diferente y el Estado poseyera, por ejemplo, el 40 % de la empresa en lugar del 51 %, «ni siquiera se sabría públicamente que esta licitación o este contrato ha quedado desierto».
Un proyecto especialmente complejo
Según Lucena, en cualquier empresa privada puede ocurrir que una inversión importante no encuentre ofertas en su primera fase y que el proceso no avance inicialmente según lo previsto. «Esto es exactamente lo que ha ocurrido en Tenerife, pero la diferencia es que todo ha sucedido a la vista de todos. Así que, desde esta perspectiva, no es algo preocupante», ha matizado.
El presidente de Aena ha destacado que la estructura accionarial de la compañía permite conocer públicamente aspectos del proceso que en otras empresas de tamaño similar solo se conocerían después de la adjudicación. «A veces sucede, y haremos todo lo posible por mejorar la nueva licitación para, al menos, maximizar las probabilidades de una adjudicación adecuada», ha agregado.
El vicepresidente ejecutivo de Aena, Javier Marín, ha incidido en la complejidad del proyecto y ha señalado que Tenerife Sur es probablemente uno de los proyectos más complejos, si no el que más, de los que se desarrollarán dentro del DORA III.
La falta de espacio disponible en el aeropuerto obliga a demoler distintas partes de la terminal y construir una nueva, un proceso que, según Marín, «nos llevará varios años». El contrato licitado contemplaba un plazo de 96 meses, lo que da una idea de la duración y complejidad de la actuación.

Incertidumbre sobre los costes
Marín ha situado el proyecto en un contexto marcado por la incertidumbre sobre los costes de construcción. A su juicio, «la realidad es que el riesgo que el mercado ha atribuido a este proyecto es mayor de lo previsto».
Aena, no obstante, ha encontrado interés en otras licitaciones. Marín ha recordado que la compañía ha lanzado otras licitaciones, entre ellas dos en Madrid y una en Tenerife para un nuevo aparcamiento, y que en esos casos sí ha percibido interés por parte del mercado.
En cuanto a Tenerife Sur, «nuestros técnicos están evaluando la situación y encontraremos una solución para cumplir con los requisitos», ha indicado Marín. Aena confía además en atraer las mejores ofertas de las empresas constructoras para los proyectos incluidos en el DORA III.
«Creo que contamos con muchas empresas constructoras para las que España es su mercado nacional y estamos convencidos de que estarán muy interesadas en colaborar con nosotros en el desarrollo futuro de los aeropuertos españoles», ha resaltado.
Un programa de 10.000 millones con margen para priorizar
Marín ha definido el programa de inversiones aprobado como «realmente ambicioso», tanto por el volumen de inversión como porque afecta a la mayoría de los principales aeropuertos. Al mismo tiempo, ha destacado que la regulación ofrece «ciertas herramientas de flexibilidad», ya que las inversiones de los distintos aeropuertos cuentan con diferentes clasificaciones.
El DORA III distingue entre inversiones estratégicas, para las que existe la obligación de cumplir un calendario, y otras actuaciones no clasificadas, una diferencia que, según Marín, «nos da flexibilidad para priorizar la cartera de proyectos».
«Iniciamos este proceso con incertidumbres sobre los precios y sobre algunos proyectos que aún están pendientes de definición. Tendremos que gestionar la cartera, pero hay algo que está claro: no vamos a invertir más allá de lo aprobado y contemplado en nuestras tarifas aeroportuarias», ha recalcado.
En este sentido, Aena dispone de 10.000 millones de euros para las inversiones previstas, pero deberá establecer prioridades en función de la evolución de los proyectos y de los mecanismos de flexibilidad contemplados. «Es decir, disponemos de 10.000 millones de euros y habrá que establecer prioridades teniendo en cuenta los mecanismos de flexibilidad de los que disponemos», ha subrayado.

Adelantar proyectos y compensar retrasos
El esquema de planificación también permite a Aena ajustar el calendario de las actuaciones. La compañía debe ejecutar el 80 % de la inversión aprobada para cada aeropuerto, pero puede modificar el orden de determinados proyectos.
Así, «podemos adelantar algunos proyectos o compensar retrasos y, si surgen sobrecostes respecto a las estimaciones iniciales de planificación, tendremos que posponer otros proyectos de menor importancia para gestionar adecuadamente la cartera», ha precisado Marín.


