Toda Gran Canaria celebra el día de su patrona en una jornada cargada de tradición y devoción, además de una fiesta de Interés Turístico Nacional
La festividad del Pino, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, celebra este martes 8 de septiembre su día grande en honor a Nuestra Señora del Pino, Patrona de la Diócesis de Canarias y de la isla de Gran Canaria. La Solemne Misa ha estado oficiada por el obispo de la Diócesis, Monseñor José Mazuelos, y ha estado precedida del acto oficial de recepción del representante de S.M. el rey, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, a las 11:15 horas, al que continuó el desfile militar, que contó con el Regimiento de Infantería Ligera Canarias nº 50 del Ejército, junto a la Banda de Guerra nº1 de la Brigada Canarias 16, la Unidad de Música del Mando Aéreo de Canarias y la Escuadra de Gastadores del Mando Aéreo de Canarias.

La Solemne Misa comenzó a las 12:00 horas y, pasada las 13:00 horas, se inició la procesión, con su recorrido por la calle Iglesia Chica, la Cal, Calle Nueva, Isaac Domínguez y Calle Real de la Plaza.
Como en los últimos años, la procesión contó con lluvias de pétalos al paso del trono con la Virgen del Pino, y especialmente a su paso por la calle Real de Teror caerán miles de pétalos, conocida como ‘Petalada’. Una veintena de personas participan en esta iniciativa haciendo ‘llover’ desde las azoteas de dos casas este año pétalos deshojados de 10.000 rosas.
El obispo de Canarias ve «lamentable» el uso de la inmigración para polarizar a la sociedad
El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, ha calificado de “lamentable” el uso de la inmigración para polarizar a la sociedad española y “resucitar las dos Españas”, en referencia a la crisis provocada por la entrada de más de 70.000 personas en Ceuta. Durante la eucaristía solemne por la festividad de Nuestra Señora del Pino, Mazuelos reclamó no olvidar ni el sufrimiento de los ceutíes ni el de las personas migrantes que pierden la vida intentando llegar a España.
El obispo defendió una Iglesia comprometida con la acogida y la dignidad humana. “Que nadie que llegue a nuestras costas encuentre solamente puertas cerradas”, pidió, reclamando una institución capaz de escuchar, acompañar y defender a quienes sufren. En este sentido, recordó la visita del papa León XIV a Canarias, que consideró un acontecimiento histórico marcado especialmente por su encuentro con personas migrantes en el muelle de Arguineguín.
Mazuelos pidió que el mensaje de aquella visita, bajo el lema “alzad la mirada”, no quede reducido a recuerdos e imágenes, sino que se transforme en compromiso y esperanza. Señaló que Canarias conoce de primera mano el drama de la migración por mar, tanto por las historias de quienes consiguen llegar como por las de quienes mueren durante la travesía. Recordó a las familias que esperan y lloran a sus seres queridos desaparecidos.
Finalmente, defendió una Iglesia abierta y presente en la sociedad, lejos del aislamiento, y llamó a los cristianos a vivir su fe con alegría, humildad y espíritu de servicio. También animó a transmitir esos valores a las nuevas generaciones y a tender la mano ante el sufrimiento, rechazando cualquier utilización de la dignidad humana con fines de poder.


