La actuación, con una inversión de más de 40,2 millones de euros, preservará el conjunto arquitectónico diseñado por Miguel Martín-Fernández de la Torre y contará con 235 plazas residenciales
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, y la consejera de Política Social, Accesibilidad, Igualdad y Diversidad, Isabel Mena, han supervisado el avance de las obras de transformación del antiguo Hospital Psiquiátrico de Tafira, en Hoya del Parrado, en el nuevo Centro Sociosanitario Carlota de la Quintana.
El Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IAS) del Cabildo de Gran Canaria financia la actuación con 40.217.107,56 euros. Se trata de un proyecto que combina la creación del nuevo centro con la preservación de los valores arquitectónicos del conjunto diseñado por Miguel Martín-Fernández de la Torre. La intervención recupera elementos y espacios alterados con el paso del tiempo. Igualmente, adapta los edificios a sus nuevos usos sin desvirtuar su identidad ni su valor patrimonial.
Durante el recorrido, Antonio Morales destacó la evolución de unos trabajos que “conjugan, además de la recuperación patrimonial de las edificaciones diseñadas por Miguel Martín-Fernández de la Torre, una intervención de carácter social, cultural, paisajístico y medioambiental”. El presidente subrayó además que se trata de “una de esas actuaciones capaces de reconciliar la memoria de un lugar con las necesidades de nuestro tiempo”.
“Recuperamos para Gran Canaria un espacio de enorme valor patrimonial, pero no para conservarlo como una pieza del pasado, sino para devolverlo a la sociedad y ponerlo al servicio de un nuevo modelo de atención a las personas. El Centro Sociosanitario Carlota de la Quintana contará con capacidad para 235 plazas residenciales, además de plazas de atención diurna, lo que nos permitirá ampliar de manera significativa los recursos sociosanitarios de la isla y dar respuesta a una necesidad creciente de las familias de Gran Canaria”, señaló el presidente.

Un modelo basado en pequeñas unidades de convivencia
Por su parte, Isabel Mena explicó el cambio de modelo asistencial que plantea el futuro complejo. “No estamos construyendo simplemente nuevas plazas sociosanitarias. Estamos pensando de otra manera los espacios en los que viven y son atendidas las personas. Queremos alejarnos de modelos masificados y avanzar hacia entornos más humanos, en los que se preserve la identidad, la autonomía y la capacidad de decisión de cada usuario”, señaló.
El proyecto organiza la vida y la actividad del centro en pequeñas unidades de convivencia. Estas unidades estarán dotadas de cierta autonomía y vinculadas a los espacios libres de la parcela. Los espacios también funcionarán como lugares de encuentro para residentes y familiares. Su objetivo es favorecer que los usuarios desarrollen las actividades de la vida diaria con el mayor grado posible de independencia. También, que dispongan de un entorno físico adecuado y estimulante.
Demoliciones y nuevas infraestructuras
Los trabajos comenzaron el pasado 26 de junio. Las primeras actuaciones se centraron en las demoliciones interiores de los pabellones correspondientes a los dos hogares funcionales previstos en el proyecto y en la zona denominada “Herradura”. Durante agosto también se demolieron algunos elementos añadidos que alteraban la configuración arquitectónica original, entre ellos las pasarelas aéreas que comunicaban los pabellones principales.
Actualmente continúan las labores de demolición y adecuación interior. Mientras, ya han comenzado las excavaciones para las futuras galerías subterráneas de servicios. Esta actuación permitirá interconectar los diferentes pabellones y albergar las instalaciones necesarias para el funcionamiento del complejo.
Recuperar el conjunto y adaptarlo a las necesidades actuales
Con esta intervención, el Cabildo recupera la concepción original del complejo. Un espacio ideado como un conjunto de edificios integrados en un parque. Al mismo tiempo, regenera sus espacios libres y adapta las edificaciones de mayor valor a los nuevos usos sociosanitarios.
El proyecto busca así conciliar la preservación del patrimonio con las necesidades asistenciales actuales, dando una nueva función a uno de los conjuntos arquitectónicos más relevantes de Gran Canaria.


