El Jurado Popular ha declarado culpables del delito de cohecho a los tres acusados en esta pieza: el general retirado de la Guardia Civil Francisco Espinosa, el empresario Antonio Bautista y el conocido como mediador, Marco Antonio Navarro Tacoronte
- Llega a juicio la primera pieza del caso Mediador
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La primera pieza del caso Mediador, el juicio que ha acaparado la atención en Canarias por su presunta trama de sobornos, regalos y pagos en efectivo, llegaba este jueves a su momento decisivo. La vista se ha desarrollado esta semana en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife con intensos interrogatorios, audios reveladores y defensas que han negado hasta el último momento las acusaciones de cohecho.
Un juicio marcado por grabaciones, metálico y versiones encontradas
La Fiscalía Anticorrupción ha sostenido a lo largo de las sesiones que los tres acusados —el general retirado de la Guardia Civil Francisco Espinosa, el empresario Antonio Bautista y el mediador Marco Antonio Navarro Tacoronte— incurrieron en un delito de cohecho impropio. Según la acusación, los hechos incluirían desde pagos en metálico y regalos hasta viajes costeados a cambio de influencias para facilitar contactos comerciales y posibles adjudicaciones, especialmente en proyectos relacionados con placas fotovoltaicas en Canarias.
Pruebas clave presentadas han sido audios extraídos de los teléfonos de los acusados en los que, según la acusación, se escuchan fragmentos de conversaciones sobre billetes contados y metidos en sobres, negociaciones de contratos y comentarios que apuntan a comisiones y favores.
Sin embargo, los propios acusados han ofrecido versiones muy diferentes. Espinosa ha negado haber recibido sobornos durante su carrera militar o tras su retiro, y las defensas han insistido en que sus clientes actuaron siempre dentro de la legalidad o en un ámbito privado, sin que pueda probarse una relación directa entre los supuestos regalos y la obtención de beneficios ilícitos.
Defensa: ausencia de pruebas directas y contexto personal
Las defensas han centrado su estrategia en cuestionar la solidez de las pruebas. El abogado de Espinosa ha pedido que el jurado se base únicamente en evidencias claras y no en “sospechas o palabras llamativas” como la de “soborno”, y ha subrayado el impacto personal y profesional que la instrucción ha tenido sobre su cliente, incluido un período de prisión provisional que, según la defensa, fue innecesario.
La defensa de Bautista ha argumentado que él actuó de buena fe, que los pagos siempre fueron con factura o por transferencia y que las acusaciones lo convierten en un “chivo expiatorio”. Por su parte, la defensa de Navarro Tacoronte ha dicho que su labor se limitó a intermediación comercial, sin influencias indebidas, y que las miles de conversaciones encontradas en sus dispositivos se explican por la falta de contratos formales y no por intenciones delictivas.
Investigación policial y testigos
Durante el juicio también han declarado miembros de la Policía Nacional y testigos relacionados con la trama. Una agente especializada en investigación tecnológica ratificó que las grabaciones reflejaban conversaciones sobre viajes, regalos y pagos que, en su opinión, encajan con un esquema de sobornos y favores.
También se ha escuchado el testimonio de personas vinculadas al entorno empresarial de los acusados, con referencias a reuniones de negocios y gestiones que, según la policía, habrían sido influenciadas por la relación entre Espinosa y los otros encausados.
¿Qué está en juego con el veredicto?
La Fiscalía pide penas de prisión —alrededor de un año— por cohecho para cada uno de los acusados en esta primera pieza, además de dejar constancia de la existencia de un entramado de comisiones y favores que, según su tesis, se estructuró alrededor de relaciones personales y contactos institucionales.
Esta causa es solo una de las varias piezas en las que se ha dividido el denominado caso Mediador. El procedimiento judicial nace de una investigación más amplia instruida por un juzgado de Tenerife, que detectó diferentes bloques de hechos presuntamente delictivos, con protagonistas, periodos y conductas diferenciadas. Por ese motivo, la causa fue fragmentada para facilitar su enjuiciamiento, comenzando por aquellos hechos considerados más delimitados y con pruebas ya consolidadas.
La pieza que ahora se juzga es la primera en llegar a juicio porque se refiere a un episodio concreto de presunto cohecho, vinculado a pagos, regalos y favores a cambio de influencias, y porque su instrucción quedó cerrada antes que el resto. El caso Mediador incluye otras piezas aún en fase de investigación, algunas de ellas de mayor complejidad, relacionadas con contratos públicos, intermediación política, empresarios, viajes y posibles delitos de organización criminal, tráfico de influencias o malversación. El fallo que se conozca hoy marcará así el primer pronunciamiento judicial de un procedimiento que todavía tiene un largo recorrido en los tribunales.


