La expedición al Manaslu de Juan Diego Amador se ha encontrado con una de las temporadas meteorológicas más adversas de los últimos años que obligaron al equipo a tomar la decisión de abandonar definitivamente la montaña
El alpinista canario Juan Diego Amador ha puesto fin a su expedición al Manaslu (8.156 metros) tras una de las temporadas meteorológicamente más adversas de los últimos años en el Himalaya. Amador ha notificado desde el Campo Base que después de varias semanas en Nepal, de aproximaciones, aclimataciones, esperas, ascensiones y de vivir muy de cerca una evolución meteorológica absolutamente excepcional en el macizo, ha tomado, junto con su equipo, la decisión de abandonar definitivamente la montaña.
Amador ha subrayado en un comunicado que la decisión no responde a una falta de preparación, voluntad o compromiso, sino a la necesidad de priorizar la seguridad. El objetivo era conquistar su cuarto ochomil, después de las ascensiones al Cho Oyu, el Gasherbrum y el Everest, y hacerlo sin oxígeno suplementario ni sherpas de altura, siguiendo su filosofía de alpinismo autónomo.
El montañero ha destacado también el significado personal de esta expedición, que suponía regresar a sus orígenes como alpinista más de dos décadas después de su ascensión al Cho Oyu, en 2002, junto a Javier Cruz.

Duras condiciones meteorológicas
Durante la expedición, el equipo tuvo que afrontar condiciones meteorológicas muy cambiantes, fuertes precipitaciones y dificultades en la aproximación. Pese a avanzar en la aclimatación, estudiar el terreno e instalar el Campo II por encima de los 6.500 metros, nunca llegó una ventana meteorológica suficientemente clara y sostenida para continuar con garantías.
Aunque la expedición no ha culminado con la cumbre prevista, Amador considera que ha sido una experiencia extraordinariamente intensa, marcada por la autonomía, la preparación y, especialmente, la importancia de tomar decisiones responsables en la montaña.
Entre los días 18 y 19 de septiembre se produjo una nevada extraordinariamente intensa en el Manaslu. La cantidad de nieve caída fue preocupante por la rapidez con la que se acumuló sobre un terreno ya cargado. Partes de la ruta y de las cuerdas fijadas quedaron nuevamente cubiertas por la nieve. Los pasos que unos días antes estaban abiertos dejaron de serlo. La montaña comenzó a presentar un aspecto completamente diferente. El 20 de septiembre, una avalancha alcanzó el Campo 3 y sepultó una tienda. Dos personas perdieron la vida: el alpinista Dhruba Jyoti Guha y el guía sherpa Phursemba Sherpa.
Abandono de la montaña
A partir de ese momento, el problema ya no era simplemente esperar a que dejara de nevar. El problema era qué había debajo y qué había encima de nosotros, apunta Amador en el comunicado.
La nieve nueva se había acumulado sobre capas anteriores, aumentando la posibilidad de desencadenamiento de avalanchas. El acceso a los campos superiores se hizo cada vez más complejo y el riesgo en las zonas altas, especialmente por encima del Campo 3, aumentó considerablemente.
La práctica totalidad de las grandes expediciones presentes en el Manaslu terminaron cancelando sus intentos.
En el Campo Base la situación ya era muy complicada, con más de un metro de nieve acumulada según nuestras propias observaciones, y los modelos apuntaban a nuevas acumulaciones que podían superar ampliamente esa cantidad. Continuar esperando en estas circunstancias en el Campo Base tampoco tenía sentido, asegura Amador. “La decisión fue clara: recoger, descender y abandonar la montaña, y así lo hicimos”, ha señalado el alpinista canario.
Decisión responsable
El alpinista canario Juan Diego Amador ha reconocido su tristeza y frustración por no haber podido alcanzar la cumbre del Manaslu, pero ha defendido que abandonar la expedición fue una decisión responsable, ya que «ninguna cima justifica poner en riesgo una vida». Amador ha recordado el esfuerzo y la ilusión dedicados al proyecto, con meses de preparación y miles de kilómetros recorridos, y ha agradecido especialmente la profesionalidad, el compromiso y el apoyo de todo el equipo durante las semanas de expedición y en la toma de decisiones difíciles.
Asimismo, ha agradecido el apoyo de todas las instituciones y empresas que han apoyado el proyecto y a los que han seguido la evolución de la expedición desde Canarias, España y de otros lugares del mundo.


