El legado científico de la erupción de La Palma: más conocimiento y capacidades de vigilancia

La situación puso de manifiesto la «necesidad» de disponer de redes de observación más densas, automatizadas y capaces de proporcionar información en tiempo casi real

Cinco años después de la erupción del Tajogaite, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha experimentado un refuerzo de sus capacidades de vigilancia volcánica, investigación y gestión de los peligros geofísicos, incorporando nuevas redes de observación, herramientas de inteligencia artificial, sistemas de modelización y nuevas líneas de trabajo en geoquímica y comunicación científica.

Colada de lava del volcán de Cumbre Vieja, desde los Llanos de Aridane, a 19 de noviembre de 2021, en La Palma. Kike Rincón / Europa Press
Colada de lava del volcán de Cumbre Vieja, desde los Llanos de Aridane, a 19 de noviembre de 2021, en La Palma. Kike Rincón / Europa Press

Reforma del IGN

A un día de cumplirse el quinto aniversario de la erupción volcánica en la isla, que tuvo lugar el 19 de septiembre de 2021, el organismo oficial recuerda en una nota de prensa las importantes consecuencias para la población, las infraestructuras y el territorio que tuvo un proceso eruptivo que se prolongó durante 85 días.

Ante la erupción, el IGN emprendió una reforma para que los peligros geofísicos, entre los que se encuentra la actividad volcánica, estuvieran mejor articulados, con una estructura específica que aborde estos peligros y una mejora de las condiciones laborales del personal para adecuarlo al trabajo en emergencias.

Para el IGN, la erupción resaltó la «necesidad» de disponer de redes de observación más densas, automatizadas y capaces de proporcionar información en tiempo casi real. La red sísmica de la isla se había densificado ya en 2021 y sus datos se mantienen abiertos al público para facilitar el estudio de las instituciones.

Capacidad de vigilancia

Para el control de deformaciones volcánicas se incrementaron las estaciones GNSS e inclinómetros, y se adquirieron imágenes InSAR del satélite PAZ hasta 2024 para generar series temporales y mapas de velocidad. En 2021 se instaló también un gravímetro relativo que permaneció más de un año.

Sobre la geoquímica, se desplegaron más de 30 sensores de CO2 desarrollados por el IGN para poder determinar el fenómeno posvolcánico de emanaciones gaseosas antes del desarrollo del proyecto ALERTA CO2. En geología, el uso del laboratorio del Centro Geofísico de Canarias, ha permitido el corte y la clasificación de las rocas, por primera vez en una erupción en las islas.

Además, desde la erupción, se han redoblado las campañas de campo. En geoquímica se inició el muestreo de fumarolas en cráteres, continuando con CO2 en pozos y manantiales, y se han incorporado campañas de flujo difuso. Las campañas RTK de control de deformaciones siguen con su cadencia trimestral.

Inteligencia artificial

El análisis sísmico ha experimentado uno de los cambios más significativos. Se han establecido detectores automáticos con técnicas de aprendizaje automático para detectar y analizar de forma más rápida y homogénea la actividad sísmica.

La aplicación a los datos de la erupción generó un catálogo sísmico mucho más completo, permitiendo estudiar con mayor detalle la migración de la sismicidad y la evolución del sistema magmático. La automatización permite además afrontar episodios de elevada actividad donde el análisis manual resulta especialmente exigente.

También se han desarrollado herramientas de simulación numérica de coladas de lava para análisis de escenarios y simulacros, y se ha trabajado en la automatización de avisos de aviación por emisión de cenizas.

Resultados científicos

La información obtenida a raíz de la vigilancia ha generado 18 publicaciones en revistas internacionales con participación de investigadores del IGN junto a instituciones españolas e internacionales. De este modo, se ha avanzado en conocimiento de la estructura profunda del sistema magmático de La Palma, la evolución de sismicidad y deformación, la dinámica eruptiva y la relación entre observables geofísicos y geoquímicos.

Asimismo, la investigación más reciente integra datos petrológicos, geoquímicos y geofísicos para reconstruir los procesos preeruptivos y sineruptivos de la erupción de 2021 en Cumbre Vieja.

Destaca el IGN que la transformación no se limitaría a redes instrumentales y desarrollos científicos. El servicio de alerta se ha mejorado notablemente con la automatización. La erupción impulsó nuevas formas de divulgación y transferencia del conocimiento, con mayor presencia de la volcanología en actividades educativas.

Precisan desde el IGN que el legado científico de la erupción se encuentra en el incremento de redes de monitorización, la introducción de IA y Machine Learning en sistemas automáticos de procesamiento, la mejora de modelos de simulación, las publicaciones que han ampliado el conocimiento sobre el volcanismo canario y, sobre todo, en una estructura más preparada para afrontar los retos de vigilancia de peligros geofísicos.

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