Expertos alertan de que más del 72% de la juventud consume pornografía y reclaman reforzar la educación afectivo-sexual desde edades tempranas
Gran Canaria acoge este jueves las Jornadas “Por-no hablar”, un encuentro centrado en el impacto de la pornografía en jóvenes y adolescentes, un fenómeno que preocupa cada vez más a expertos y educadores por sus efectos en la educación afectivo-sexual.
Según datos del Ministerio de Igualdad, más del 72% de los jóvenes consume pornografía, una realidad que se ve agravada por la precocidad en el acceso: la edad media se sitúa entre los ocho y los once años. Además, tres de cada diez adolescentes reconoce consumir este tipo de contenidos al menos una vez a la semana.
Durante la jornada, distintos especialistas abordarán cómo estos contenidos influyen en la construcción de relaciones personales, alertando de que buena parte de la pornografía actual transmite modelos que erotizan la violencia o la dominación, lo que puede distorsionar la percepción de la sexualidad en edades clave.
Uno de los testimonios centrales será el de Juanma, quien compartirá su experiencia tras haber sido adicto a la pornografía durante nueve años. Su intervención pondrá el foco en las consecuencias emocionales de este consumo, como el aislamiento, la tristeza o la cosificación de las mujeres.
Educación afectivo-sexual frente al consumo de pornografía
Las jornadas se enmarcan en el proyecto PornoHablar, una iniciativa que busca visibilizar este problema y promover una educación afectivo-sexual más crítica y realista.
El proyecto desarrolla diferentes líneas de actuación, entre ellas la sensibilización social, la formación a familias y docentes, y la creación de espacios de diálogo con jóvenes. El objetivo es ofrecer herramientas que permitan contrarrestar la influencia de la pornografía y fomentar relaciones basadas en el respeto, la empatía y el consentimiento.
Los expertos coinciden en que no basta con señalar el problema, sino que es necesario “pasar pantalla” y plantear alternativas educativas que aborden la sexualidad desde una perspectiva saludable.
Un problema que empieza en la infancia
Uno de los aspectos que más preocupa es la edad de inicio en el consumo. El acceso a contenidos pornográficos en etapas tan tempranas obliga, según los especialistas, a replantear la educación afectivo-sexual no solo en la adolescencia, sino también en la infancia.
En este contexto, las Jornadas “Por-no hablar” insisten en la importancia de romper el silencio y fomentar el diálogo tanto en el ámbito educativo como en el familiar.
El objetivo final es claro: dotar a los jóvenes de herramientas para interpretar de forma crítica los contenidos que consumen y favorecer el desarrollo de relaciones más sanas, alejadas de estereotipos y modelos irreales.


