Canarias extrema la precaución ante el riesgo de desprendimientos

La Dirección General de Emergencias mantiene a Gran Canaria en alerta y activa la prealerta en las islas occidentales tras los efectos de la borrasca Therese

El Gobierno de Canarias, mediante la Dirección General de Emergencias, mantiene actualmente la situación de alerta por riesgo de desprendimientos en la isla de Gran Canaria. Tras el azote de la borrasca Therese, el Ejecutivo autonómico también sitúa a El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife en fase de prealerta desde las 15:00 horas de este martes, 7 de abril.

Desprendimiento en Gran Canaria
Imagen de archivo | Cabildo de Gran Canaria

Las autoridades fundamentan esta medida en la información técnica actualizada y en la aplicación estricta del Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de Canarias (PLATECA). El escenario actual obliga a vigilar de cerca la estabilidad de los terrenos después de las intensas lluvias que han afectado a la orografía del archipiélago durante las últimas semanas.

Cientos de incidentes en el archipiélago

El Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad del 112 de Canarias gestionó un total de 453 incidentes relacionados con desprendimientos entre el 18 de marzo y el 6 de abril. Esta cifra refleja la inestabilidad de las laderas en gran parte de las islas, donde Gran Canaria encabeza la lista con 243 sucesos, seguida de Tenerife con 148 y La Palma con 37 casos registrados.

La estadística de emergencias muestra que el 24 de marzo fue la jornada con mayor actividad crítica, contabilizando un total de 131 desprendimientos en un solo día. No obstante, los técnicos observan un «descenso progresivo» desde el 25 de marzo, manteniendo una tendencia decreciente que se consolida con tan solo cuatro desprendimientos registrados durante la jornada de este lunes.

Recomendaciones de seguridad para la población

El Gobierno canario recomienda a los ciudadanos actuar de forma preventiva en zonas con viviendas, carreteras o senderos expuestos a la caída de material. Entre las principales medidas de seguridad, los expertos aconsejan limpiar los drenajes en áreas con taludes para evitar que la acumulación de agua comprometa la estructura de la tierra, así como vigilar la posible aparición de grietas en las edificaciones.

La lluvia genera escenarios donde pueden ocurrir caídas de rocas sin previo aviso, lo que exige mantener siempre una distancia prudencial con las laderas empinadas. Los servicios de emergencia piden expresamente evitar el tránsito por carreteras bajo taludes inestables o por senderos ubicados en laderas escarpadas y barrancos encajados, especialmente en aquellos puntos con pendientes superiores a los 60 grados.

Vigilancia ante señales precursoras

Las autoridades hacen un llamamiento a la población para que preste especial atención a la caída de bloques pequeños, ya que este fenómeno supone un precursor frecuente para desprendimientos de mayor magnitud. Asimismo, resulta vital respetar la señalización de alerta y las restricciones de paso en las zonas donde ya han ocurrido incidentes previos para evitar riesgos innecesarios.

Finalmente, el dispositivo de emergencias insiste en que los ciudadanos no deben acercarse a las zonas afectadas ni refugiarse bajo acantilados o taludes durante sus desplazamientos. La prevención y la cautela individual constituyen las mejores herramientas para garantizar la seguridad mientras el terreno recupera su estabilidad tras el paso del temporal.

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