Las incógnitas del caso Eufemiano Fuentes 50 años después

El secuestro del empresario tabaquero Eufemiano Fuentes en Gran Canaria fue el inicio de una historia de especulaciones, huidas, juicios y muertes que aún hoy continúa generando muchas dudas

Eufemiano Fuentes Díaz, nacido en Gran Canaria en 1911, heredó la empresa tabacalera que fundó su padre, Eufemiano Fuentes Cabrera. Esta industria era de las más rentables de las islas, ya que comercializaba marcas como Kruger, Condal, Vencedor, La Distinguida y La Favorita, muy demandadas en la época.

La bonanza económica de la familia la posicionaba entre las más destacadas de la sociedad canaria, por lo que su nombre y su fortuna eran bien conocidas. De aquí derivó la motivación del suceso que haría más popular aún su nombre: el secuestro por dinero que acabó con la muerte del empresario, de un policía y de un joven que nada tenía que ver con el caso.

Eufemiano Fuentes Díaz
Eufemiano Fuentes Díaz

Secuestro

Entre las propiedades de la familia Fuentes se encontraba una enorme casa situada en uno de los parajes privilegiados de Las Meleguinas, en Santa Brígida. Allí dormía Eufemiano Fuentes cuando en plena madrugada, sobre las 4:30 horas, irrumpió un encapuchado que lo secuestró. Dejó una nota para su familia en la que pedía 900.000 dólares (90 millones de peseta) a la familia por su rescate.

Casa de Eufemiano Fuentes Díaz en Las Meleguinas
Casa de Eufemiano Fuentes Díaz en Las Meleguinas

Después lo introdujo en el Cadillac del propio Fuentes y se dirigieron hacia el norte de la isla, según aseguraron los testigos. Comienza aquí una rocambolesca historia con final mortal para tres personas.

Cadillac de Eufemiano Fuentes Díaz en el que se supone que fue secuestrado
Cadillac de Eufemiano Fuentes Díaz en el que se supone que fue secuestrado

Rescate

Además de la nota, la hija del empresario aseguró recibir llamadas telefónicas en las que un hombre con acento «canario del Sahara», aseguraba ser el secuestrador y pertenecer al grupo independentista MPAIAC.

La entrega del secuestrado a cambio de dinero se acordó cerca del Cementerio de San Lázaro. Allí tuvo lugar una escena insólita. El secuestrador comenzó un tiroteo con ametralladora en la que hirió a un policía y nunca tuvo lugar el intercambio de Fuentes por el dinero.

A partir de ese momento entra en escena Ángel Cabrera Batista, alias ‘El Rubio’. Era un joven de 30 años al que se vinculó con movimientos independentistas de la época. La policía puso el foco sobre él como autor de los hechos, pero también sobre su familia, a la que acosaron con extrema violencia.

Huida y violencia policial

Con el pretexto de dar con el paradero de Cabrera, su familia fue humillada privada y públicamente. Encarcelaron a algunos de sus miembros y la hermana del fugado, Rosario Cabrera Batista, fue violada. Juan Cabrera García y José Juan Cabrera Batista, padre y hermano de Ángel, fueron acusado y encarcelados por la supuesta colaboración en el secuestro. Otro hermano del acusado, Roberto Victoriano Cabrera Batista, fue condenado por haber ayudado a ‘El Rubio’ a robar armas en el cuartel de Artillería. Cuando salió en libertad, desapareció en extrañas circunstancias.

Ángel Cabrera Batista, alias 'El Rubio'
Ángel Cabrera Batista, alias ‘El Rubio’

Pero no fueron las únicas víctimas de la violencia policial en esta persecución. Un joven totalmente ajeno a toda esta trama perdió la vida en Tenerife a manos de la policía. Bartolomé García, un joven estudiante, fue tiroteado el 22 de septiembre de 1976 en Somosierra. Los agentes afirmaron haberlo confundido con Cabrera. Este asesinato movilizó a la sociedad de Tenerife en rechazo a la violencia policial.

También falleció otro hombre. En este caso un subinspector de policía llamado Manuel Rey Mariño. Resultó herido de muerte en otro tiroteo en Gran Canaria en uno de los momento de asedio al huido.

En todo este tiempo, Ángel Cabrera consiguió huir o permanecer en paradero desconocido en las islas. Finalmente, la crónica asegura que fue ayudado a huir del país por el MPAIAC. Vivió en Argelia hasta 1989, cuando se entregó a la policía en Gran Canaria.

Juicio

El juicio, que como todo este proceso fue seguido al detalle por la prensa, terminó al año siguiente con la condena por parte de la Audiencia Provincial por el secuestro y asesinato e Eufemiano Fuentes, pero absuelto del de Rey Mariño. Su sentencia fue de 24 años de reclusión y fue internado en la entonces prisión de El Salto del Negro, en Gran Canaria.

Allí permaneció recluido (salvo por un período en el que fue trasladado a la Prisión del Puerto de Santa María). Salió en libertad antes de tiempo por motivos humanitarios, ya que padecía una enfermedad terminal.

Las incógnitas

Sobre todo este caso sobrevuelan desde entonces muchas incógnitas, la primera, dónde está el cuerpo de Eufemiano Fuentes. Se dio por cierto que algunos restos fueron encontrados en un pozo de Arucas, en el norte de Gran Canaria, y que fue asesinado la misma noche del secuestro. Allí se hallaron huesos y un pedazo del pijama que llevaba Fuentes en el momento del secuestro.

Sin embargo, personas cercanas a los hechos como Antonio Betancor, periodista que siguió el caso en 1976, aseguran que los análisis revelaron que esos restos eran de animales. También explica que la propia familia sospechaba que el secuestro fue simulado por la víctima y que había huido a Brasil.

Pasado oscuro

Buena parte de las incógnitas que aún rodean a esta historia tienen que ver con el contexto histórico, en plena dictadura y con una fuerte represión y opacidad. El propio pasado de Eufemiano Fuentes y la persecución policial a la familia de Ángel Cabrera propiciaron un oscurantismo que ha llevado a especulaciones y a mezclar realidad y leyenda.

Por una parte, Fuentes era un rico heredero afiliado a la Falange Española. Se le relaciona con hechos de extrema violencia como los perpetrados por las Brigadas del Amanecer, que sacaban presos de la cárcel y los ejecutaban en la playa de las Canteras. Su dinero lo convirtió durante el franquismo en un personaje poderoso, llegando a fundar en 1949 la Unión Deportiva Las Palmas, de la que fue presidente de 1950 a 1955, y promovió la construcción del Estadio Insular. Se ha llegado a pedir que se retiren los homenajes a su figura en virtud de la Ley de Memoria Histórica.

Por su parte, Ángel Cabrera ha intentado ser descrito como un delincuente, pero en su barrio natal, La Hoya de San Juan, él y su familia eran queridos y respetados. Desde su huida se ha especulado sobre la implicación de la ciudadanía de a pie en su éxito para esconderse durante tantos años.

Lo único seguro es que ‘El Rubio’ falleció en Arucas en 2005 rodeado de una historia que pivota entre la de asesino a sangre fría y héroe popular que, aún hoy, 50 años después, sigue generando controversia.

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