Un control de la Guardia Civil en la GC-100, a la altura de Piletillas, en Telde, captó a un conductor de moto a 178 Km/h, en un tramo en el que la velocidad se encontraba limitada a 40 Km/hora

Agentes de la Guardia Civil del Destacamento de Tráfico de la Comandancia de Las Palmas establecieron a principios del mes de agosto un control de velocidad en la carretera GC-100, a la altura del barrio de Piletillas de la localidad de Telde, y captaron a una motocicleta circulando a 178 Km/hora, en un tramo en el que la velocidad se encontraba limitada a 40 Km/hora; dada la naturaleza de la infracción no fue posible en esos momentos interceptar al conductor a fin de notificarle la infracción.
Como consecuencia del exceso de velocidad cometido por el conductor infractor, el Grupo de Investigación y Análisis de Trafico (G.I.A.T.), de la Unidad de Investigación de Seguridad Vial del Subsector de Tráfico de Las Palmas, realizó las investigaciones correspondiente para la localización e identificación del conductor, lográndose la misma el pasado 28 de agosto, resultado ser un varón de 42 años.
El conductor fue informado de que se le investigaría como supuesto autor de un delito contra la seguridad vial por superar en más de 80 km/h, el límite de velocidad en una vía interurbana. Las diligencias pasaron al Juzgado de Instrucción en funciones de Guardia de Telde.
Conducción temeraria
Conforme a lo establecido en artículo 379 del Código Penal, circular con un exceso de velocidad superando en 80 Km/h. la velocidad máxima en vías interurbana, está castigado con una pena de prisión de 3 a 6 meses, una multa de 6 a 12 meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, además de la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante 1 a 4 años.
La conducción temeraria con manifiesto desprecio por la vida de los demás, contemplada en el artículo 381 del Código Penal español, se castiga con prisión de dos a cinco años, una multa de doce a veinticuatro Además, se debe tener en cuenta que la velocidad tiene una influencia directa en la ocurrencia y severidad de los siniestros viales. Con velocidades de conducción más altas, el número de siniestros y su gravedad aumentan exponencialmente. Siempre la velocidad debe adaptarse a las condiciones de la vía, del tráfico, de la meteorología y de la visibilidad.


