La tendencia viral, basada en acumular presencia, estilo y carisma mediante gestos y poses, desembarca este domingo en Gran Canaria Experience

Las batallas de aura, una de las últimas tendencias virales vinculadas a las culturas digitales, llegan este domingo a Canarias. Los participantes competirán por demostrar presencia, estilo y carisma mediante gestos, poses y acciones deliberadas, como si acumularan puntos de popularidad dentro de un videojuego.
La actividad formará parte de Gran Canaria Experience, el festival dedicado a los videojuegos y las culturas urbanas que se celebra desde el pasado miércoles en el Centro Comercial Alisios de Las Palmas de Gran Canaria. La organización ha anunciado este sábado la incorporación de esta competición al programa del encuentro.
De las redes sociales a la competición presencial
El fenómeno ha experimentado una rápida expansión en redes sociales durante las últimas semanas y plantea una particular forma de controlar la imagen que cada participante proyecta ante los demás. El encuentro de este domingo llevará esa dinámica al terreno presencial, con premios para quienes consigan construir una imagen especialmente atractiva o carismática.
La competición contará con la presentación de ‘Zelika’, uno de los creadores de contenido más populares del momento, con más de 19 millones de seguidores en sus diferentes plataformas. Los participantes tendrán que demostrar su capacidad para generar esa sensación de seguridad y presencia que la propia tendencia identifica como «aura».
Una expresión heredada de los videojuegos
El concepto de «farmear aura» toma prestado el verbo ‘farmear’ del lenguaje de los videojuegos, donde se utiliza para describir la repetición de determinadas acciones con el objetivo de conseguir recursos, objetos o puntos. En este caso, el recurso que se intenta acumular resulta mucho más intangible: carisma, prestigio y reconocimiento dentro del grupo.
La propia palabra «aura» encaja con esa idea. La Real Academia Española la define, en uno de sus sentidos, como «favor, aplauso, aceptación general», una definición que conecta directamente con la lógica social que sustenta estas batallas.
Una práctica con precedentes
Aunque su actual popularidad procede de las redes sociales, los especialistas señalan que la idea de utilizar el cuerpo, la actitud y la puesta en escena para influir en la percepción de los demás no resulta nueva. Los catedráticos de Psicología de la Universidad de Granada Rosa Rodríguez y Sergio Moreno relacionan esta tendencia con prácticas como el ‘breakdance’, las batallas de rap, las sesiones de jazz o el ‘voguing’, movimiento surgido en Nueva York basado en la reproducción de posturas y gestos.
«La clave del aura está, precisamente, en mostrar seguridad, habilidad o carisma, pero sin que parezca que lo hacemos», han explicado Rodríguez y Moreno a EFE. Los investigadores advierten además de una paradoja: cuando el comportamiento parece demasiado calculado o forzado, puede producir justamente el efecto contrario y hacer que el participante pierda aura.
Un código que solo entiende el grupo
El éxito viral de estas batallas también responde a la existencia de un código compartido de gestos, referencias y movimientos. Un gesto que para alguien ajeno a esa comunidad puede carecer de significado adquiere, dentro del grupo, un valor concreto y puede determinar quién gana o pierde prestigio.
«El aura funciona aquí como una herramienta de prestigio y capital social. El grupo decide qué resta y qué suma», señalan los especialistas del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) de la Universidad de Granada.
Los investigadores apuntan, además, que el impacto de estas dinámicas debe situarse dentro de un contexto social más amplio, especialmente entre los adolescentes. A su juicio, el bienestar de los jóvenes guarda una relación más estrecha con la calidad de sus amistades presenciales que con la frecuencia con la que utilizan las redes sociales.
Este domingo, Gran Canaria Experience llevará así a un escenario físico una tendencia nacida y amplificada en el entorno digital, donde la mirada de los demás se convierte en una suerte de marcador y cada gesto puede sumar —o restar— puntos en una competición tan intangible como popular.


