Cuatro de cada diez canarios no pueden permitirse una semana de vacaciones fuera de casa

Los bajos salarios y el aumento del coste de la vida sitúan a Canarias entre las comunidades con mayor pobreza vacacional, según los últimos datos de Cáritas

Agosto concentra las vacaciones de buena parte de la población, pero casi el 40% de los canarios no puede salir de casa durante una semana por motivos económicos. Así lo reflejan los últimos datos de Cáritas, que alertan de una situación vinculada a los bajos salarios y al encarecimiento de la vida, con mayor impacto entre las mujeres y las personas de 25 a 44 años.

Canarias afronta el mes de agosto con uno de los peores indicadores de pobreza vacacional del país. Mientras miles de personas disfrutan de sus vacaciones, una parte importante de la población no puede asumir ese gasto.

Los bajos salarios y el aumento del coste de la vida sitúan a Canarias entre las comunidades con mayor pobreza vacacional, según los últimos datos de Cáritas
Imagen de archivo maletas en un aeropuerto / RTVC

Los datos de Cáritas reflejan que casi cuatro de cada diez residentes en las Islas no pueden permitirse pasar una semana fuera de casa. La entidad relaciona esta realidad con el incremento de los precios y la insuficiencia de muchos salarios.

Mujeres y jóvenes adultos, los más afectados

La pobreza vacacional no afecta a todos los grupos por igual. Las mujeres y las personas de entre 25 y 44 años soportan un mayor riesgo de quedarse sin vacaciones.

Este colectivo suele afrontar salarios más bajos y mayores responsabilidades familiares. Al mismo tiempo, el incremento del coste de la vida limita todavía más su capacidad de ahorro.

La situación refleja un problema que va más allá del turismo. También pone de manifiesto dificultades que encentran muchas familias para mantener un nivel de vida digno.

El descanso también es un derecho

El sociólogo de Cáritas Española, Thomas Ubrich, explica que muchas familias agotan sus ingresos tras pagar la alimentación, la hipoteca y otros gastos esenciales. Después, ya no disponen de recursos para viajar.

“Hablamos de hogares que se quedan sin suministro económico para irse de vacaciones después de pagar alimentación, hipoteca… Cuatro de cada diez no pueden permitirse una semana fuera de su propia casa”, señala Ubrich.

La organización advierte de que esta realidad también puede afectar a la salud física y mental. Por ello, reclama medidas que reduzcan la desigualdad y mejoren el poder adquisitivo de los hogares.

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