Esta marcha es el acto central con el que cada año se celebra el Día de las Fuerzas Armadas en el país
Más de 3.700 efectivos han marchado este sábado en Vigo (Pontevedra) en el desfile presidido por los reyes y secundado por miles de ciudadanos que desde primeras horas de la mañana han ido ocupando las zonas aledañas a la playa de Samil, en una jornada deslucida por las nubes, que han obligado a cancelar el vuelo de las aeronaves y el salto de la patrulla paracaidista.

Esta marcha es el acto central con el que cada año se celebra el Día de las Fuerzas Armadas, en el que participan miembros del Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire y del Espacio, Unidad Militar de Emergencias (UME), Guardia Real y Guardia Civil.
El estreno de la princesa Leonor
Un total de 3.746 militares (3.402 hombres y 344 mujeres) han desfilado por la playa de Samil en un recorrido de 1.165 metros, que se ha iniciado en la avenida de la Constitución en su confluencia con la rúa Argazada, para finalizar en la intersección de esta con la rúa do Rio.
Pasadas las 12:00 horas, los reyes, acompañados por la Princesa de Asturias, que se ha estrenado en este desfile, han llegado a la tribuna real entre fuertes aplausos y vítores de los asistentes.
Han sido recibidos por la ministra de Defensa, Margarita Robles; el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro Esteban López Calderón; el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, y el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que al igual que los monarcas también ha sido muy aplaudido por el público.
Ejército de Tierra
Don Felipe, vestido con el uniforme de gala del Ejército de Tierra, ha pasado revista al Batallón de Honores y posteriormente los monarcas han saludado a las autoridades civiles, entre ellas, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
La cúpula militar, encabezada por el JEMAD, ha estado también representada por los jefes de Estado Mayor de Tierra (JEME), Amador Enseñat; del Aire y del Espacio (JEMA), Francisco Braco, y de la Armada (AJEMA), Antonio Piñeiro.
Autoridades e invitados
El himno nacional y la salva de 21 cañonazos han sido secundados por aplausos y vivas a los reyes por parte de los ciudadanos apostados desde primeras horas de la mañana en la zona cercana a las gradas de autoridades y de invitados.
La princesa Leonor, con uniformidad de gala de alférez de 4º del Ejército del Aire, ha llevado la insignia del Ejército del Aire con un paracaídas en el círculo rojo que acredita que ha completado un curso de paracaidista voluntario que no han realizado todos los compañeros de su promoción ni tampoco su padre.
Tradicional izado de bandera
Las nubes también han obligado a cancelar el salto paracaidista por parte de la patrulla acrobática del Ejército del Aire (Papea), que iban a ejecutar el subteniente Vidal y el sargento primero Matanza, ambos originarios de Galicia.
Un pequeño percance durante el tradicional izado de la bandera, al soltarse la cuerda que la sostiene al mástil, ha hecho que la enseña nacional se haya caído, tras lo cual ha sido colocada en una bandeja y ha presidido el desfile la bandera de la Guardia Real.
A continuación ha tenido lugar el acto de homenaje a los que dieron su vida por España. El pasado año se registraron dos fallecidos en acto de servicio, ambos del Ejército de Tierra, mientras que otros 1.207 han resultado heridos en territorio nacional y 68 en misiones en el exterior, según los datos facilitados por la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME).
Bandera española
El bajo techo de nubes ha impedido realizar el vuelo de los seis aviones Pilatus PC-21 de la Formación Mirlo que, dibujando en el aire con sus colores la bandera española, supone cada año el pistoletazo de salida al desfile aéreo.
Los vigueses tampoco han podido disfrutar del paso de la treintena de aeronaves de caza (Eurofighter, F-18, Harrier, etc) los diez aviones de transporte y los 29 helicópteros que estaba previsto que conformaran el desfile aéreo.
A pesar de que estas pequeñas incidencias han restado brillo al desfile, el entusiasmo del público asistente no ha decaído durante la hora que ha durado el acto.


