Fundación Adsis

Alba Jiménez Morales es una de las psicólogas que pone voz a una de las realidades más complejas de nuestra era: la dependencia digital. A sus 27 años, forma parte de Aluesa, un proyecto de la Fundación Adsis que funciona como Unidad de Atención a Drogodependientes. Se define como una persona vital, empática y responsable, tres rasgos que traslada a su labor diaria de acompañamiento a jóvenes y familias en proceso de recuperación.
UN «CLIC» PROFESIONAL INESPERADO
El camino de Alba hacia las adicciones tecnológicas fue fruto del destino. Aunque inicialmente buscaba trabajar con menores en riesgo, sus prácticas de máster la llevaron a Aluesa. Allí descubrió no solo una temática que la apasionaba, sino un equipo y una forma de intervenir que la cautivaron. Lo que empezó como un reto —gestionar casos de menores con adicciones tecnológicas— se ha convertido en su especialidad y compromiso diario.
MÁS ALLÁ DEL RELOJ: EL MITO DEL «TIEMPO DE PANTALLA»
Uno de los grandes aportes de Alba en el programa es desmitificar que la adicción se mide solo en horas. Según explica, centrarse únicamente en el tiempo es un error común.
«He visto familias donde el joven solo juega el fin de semana, pero presenta aislamiento, agresividad y pérdida de control. No es cuánto tiempo pasan, sino cómo les transforma el comportamiento».
Señales de alarma para familias
Para Alba, las familias deben observar indicadores que van más allá del uso del móvil:
Rendimiento académico: Bajada de notas y anotaciones negativas en clase.
Alteraciones del sueño: Uso de dispositivos durante la noche.
Abandono de la vida real: Dejar de lado hobbies, deporte y amistades físicas.
Violencia: La agresividad al intentar poner límites es una señal evidente de alarma.

EL FENÓMENO TIKTOK Y EL REFUGIO DIGITAL
Alba señala a TikTok como la red social que más «engancha» en la actualidad, debido a su inmediatez y accesibilidad infinita. Sin embargo, advierte que el problema de fondo suele ser la evasión: las redes y los videojuegos se convierten en el lugar perfecto para no pensar en lo que va mal en la vida real, ofreciendo un espacio donde el joven se siente «alguien guay» o admirado.
LA PACIENCIA COMO HERRAMIENTA TERAPÉUTICA
A las familias que llegan desesperadas, Alba les lanza un mensaje de realismo: el proceso es lento. El primer paso, y el más difícil, es que el adolescente tome conciencia del problema. Por eso, defiende que programas como Así Somos son vitales para romper el tabú y la vergüenza que rodea a las adicciones, animando a las personas a pedir ayuda sin miedo al juicio social.

DESCONEXIÓN: EL ARTE DE BAILAR Y CAMINAR
Para Alba, el equilibrio personal es fundamental para poder ayudar a otros. Al terminar su jornada, su secreto para desconectar del mundo digital es sencillo: ‘centrarse en el presente’. Le encanta bailar, practicar yoga, leer y caminar cerca del mar o la naturaleza. Es en el mundo offline, rodeada de su familia y amistades, donde encuentra la energía para seguir trabajando.
«Fuera de la pantalla te espera una vida con oportunidades maravillosas. Las pantallas no nos dan la información práctica que necesitamos para vivir; mal usadas, nos quitan la vida».



