Belén Mendoza, con 26 años, es la ganadera más joven de Gran Canaria

La joven ganadera cuida de 500 ovejas y elabora queso artesanal, su esfuerzo asegura el necesario relevo generacional en el campo isleño

Belén Mendoza lidera actualmente la ganadería familiar en Gran Canaria tras la jubilación de su padre. Esta joven de 26 años protege con orgullo un oficio milenario. Ella elabora quesos diariamente para evitar la desaparición de esta histórica tradición canaria

Informa: Redacción Informativos RTVC

Belén representa la cuarta generación de pastoras en su conocida familia. Su bisabuela inició este arduo camino rural hace muchísimos años. Luego, su abuela y su madre continuaron firmemente esta imprescindible labor.

Ahora, ella y su hermano dirigen juntos la explotación ganadera. El joven busca a los animales muy temprano cada mañana. Después, él los lleva directamente a la sala de ordeño.

Mientras tanto, la ganadera trabaja sin descanso en la quesería. Elabora este demandado producto artesanal desde los 7 años de edad. En efecto, conoce perfectamente todos los secretos de la sala de elaboración.

La decisión de continuar

Al principio, ella no planeaba seguir con este exigente oficio. Sin embargo, la reciente jubilación de su padre cambió su perspectiva por completo. Entonces, sintió un fuerte impulso interior para tomar rápidamente las riendas.

La pastora percibe la rápida desaparición de esta hermosa práctica tradicional. Por eso, ella asume la inmensa responsabilidad de mantener el negocio familiar. Trabaja duro diariamente como lo hacían los pastores hace exactamente un siglo.

Ella conoce perfectamente la tremenda dureza de su rutina diaria. No obstante, realiza cada tarea con muchísimo cariño y dedicación absoluta. En definitiva, ella ama profundamente su trabajo al aire libre en la naturaleza.

Una historia milenaria

La ancestral trashumancia en Gran Canaria posee dos mil años de rica historia. Por supuesto, esta actividad requiere un enorme esfuerzo físico de sus valientes protagonistas. Belén honra este valioso legado histórico con su impecable oficio diario.

Su reloj despertador suena indefectiblemente a las seis de la mañana. Seguidamente, ella sube a la finca con la misma pausa de siempre. Ella no corre nunca, pero tampoco detiene su marcha habitual bajo ningún concepto.

Ella demuestra con hechos innegables que el trabajo perfecto no existe realmente. Sin embargo, su inquebrantable compromiso garantiza un futuro próspero del sector primario.

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