Canarias celebra el Día del Gamer con una industria del videojuego que ya empieza a echar raíces

Las islas cuentan ya con 44 estudios activos, 17 centros formativos y más de 220 empleos directos

Un millón de personas juegan a videojuegos en nuestro archipiélago. Detrás de las pantallas, sin embargo, hay una realidad mucho menos conocida: 44 estudios activos, 17 centros formativos especializados y más de 220 empleos directos vinculados al desarrollo de los videojuegos.

Canarias celebra el Día del Gamer con una industria del videojuego que ya empieza a echar raíces
Canarias celebra el Día del Gamer con una industria del videojuego que ya empieza a echar raíces / A1M

El Día del Videojuego y del Gamer, que se celebra este sábado 29 de agosto, sirve así para mirar más allá del jugador y poner el foco en quienes hacen posible que un videojuego exista.

“Hace apenas seis años se hablaba de dos estudios”, explica Emilio Hurtado, Executive Partner & BDD y uno de los profesionales que ha participado en el desarrollo de planes estratégicos para el sector en España y Canarias. El crecimiento ha sido rápido, aunque Hurtado advierte de que todavía queda mucho camino por recorrer: “Todavía hablamos de una industria pequeña en términos macroempresariales para Canarias, pero con el suficiente cuerpo económico como para empezar a generar carreras profesionales especializadas”.

La dimensión de un sector

La fotografía actual encaja con la evolución que está viviendo el conjunto del país. El último Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos sitúa en 820 los estudios activos en España, con una facturación de 1.464 millones de euros en 2024 y 10.508 empleos directos, de los que el 90 % corresponden a contratos indefinidos. La dimensión del fenómeno explica también por qué hablar de videojuegos ya no significa únicamente hablar de ocio.

Trabajar en videojuegos no significa necesariamente programar”, apunta Hurtado. “Una producción necesita perfiles artísticos y técnicos, pero también productores, especialistas en sonido, UX/UI, QA, marketing, comunicación, analítica de datos, localización o gestión de proyectos”. Y alrededor de ese núcleo aparecen además otras actividades: esports, eventos, formación, streaming y creación de contenido. Son ámbitos diferentes, pero forman parte de un mismo ecosistema que amplía las posibilidades profesionales para quienes quieren convertir su afición en una carrera. “Lo interesante para un joven que hoy celebra el Día del Videojuego es precisamente entender que en la industria hay decenas de profesiones distintas”, señala.

Canarias cuenta además con una comunidad de jugadores que constituye una base importante para ese crecimiento. “El Gobierno estima que alrededor de un millón de personas juegan a videojuegos en Canarias, prácticamente la mitad de la población”, apunta Hurtado. Pero jugar no significa necesariamente que exista una industria detrás. Por eso, en su opinión, Canarias puede hablar ya de ecosistema, aunque todavía en una fase temprana. “Estamos en un estado de adolescencia media”, apunta gráficamente. “La siguiente etapa pasa por conseguir más empresas medianas, más inversión privada, publishers, profesionales sénior y compañías que quieran asentarse en las islas”, agrega.

Los incentivos abren la puerta, pero no bastan

La fiscalidad canaria aparece como uno de los elementos que han contribuido a atraer proyectos y profesionales. Pero Hurtado considera que sería un error pensar que los incentivos pueden construir por sí solos una industria. “La fiscalidad consigue que una empresa mire hacia Canarias; el talento y el negocio deciden si la empresa se queda”, resume. El propio Gobierno de Canarias señala el crecimiento del sector y su participación en mercados internacionales como la Tokyo Game Show como parte de la estrategia para posicionar al archipiélago como hub internacional de desarrollo de videojuegos. Pero para consolidar ese crecimiento hacen falta, según Hurtado, financiación, formación adaptada a las necesidades de las empresas, infraestructuras, conexiones internacionales y capacidad para atraer y retener perfiles sénior.

Todavía no existe una cifra oficial consolidada que permita determinar cuánto factura la industria canaria del videojuego. Sí existen, en cambio, indicadores que permiten medir su dimensión y compararla con el mercado nacional. Los más de 220 empleos directos de Canarias representan todavía una pequeña parte de los más de 10.500 profesionales que trabajan en el desarrollo de videojuegos en España. Pero el dato nacional también demuestra que se trata de una industria capaz de generar empleo estable: el 90 % de los contratos en los estudios españoles son indefinidos.

“¿Puede diversificar Canarias? Sin duda. ¿Lo está haciendo todavía a escala macroeconómica? No”, reconoce Hurtado. “Con 220 empleos directos seguimos hablando de una industria emergente, pero con un crecimiento en alza”, añade Hurtado.

Para Antonio Cabrera, CEO de A1M Entertainment, una de las claves estará precisamente en conseguir que los pequeños estudios puedan crecer. “El verdadero reto es conseguir que los estudios sobrevivan, crezcan y consigan lanzar sus productos”, explica. A su juicio, el salto cualitativo no llegará simplemente cuando aumente el número de empresas, sino cuando algunas de ellas sean capaces de contar con equipos de mayor tamaño, desarrollar sus propias propiedades intelectuales y liderar proyectos internacionales desde Canarias.

Un festival para poner en contacto las piezas

En ese contexto se entiende también la importancia de Gran Canaria Experience, que se celebrará del 2 al 6 de septiembre en el Centro Comercial Alisios reuniendo durante cinco días videojuegos, juegos de mesa, innovación, cultura digital, esports y ocio para todos los públicos y de forma totalmente gratuita. Para Cabrera, uno de los principales valores del festival es precisamente su capacidad para juntar en un mismo espacio a personas que habitualmente permanecen separadas. “El jugador descubre quién desarrolla videojuegos en Canarias; el estudiante descubre que puede trabajar en ellos; el estudio encuentra talento, colaboradores, financiación y público”, sostiene.

El festival espera superar los 175.000 visitantes en su segunda edición, pero Cabrera pone el foco en algo que no se mide únicamente en entradas: “Su verdadero valor radica en cuántos proyectos nacen, cuántas relaciones profesionales se generan, cuánto talento descubre una oportunidad”.

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