El Gobierno regional lanza un mensaje de tranquilidad mientras algunas escuelas infantiles introducen la vulcanología en las aulas para los más pequeños
Un sismo de magnitud 2.3 mbLg se registró este miércoles, 18 de marzo de 2026, en las proximidades de la costa sureste de Gran Canaria. Según los datos proporcionados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el evento tuvo lugar a las 13:00 hora local, localizándose el epicentro en la zona de Agüimes, específicamente cerca de Cruce de Arinaga. El temblor se originó a una profundidad de 18 kilómetros, una cota relativamente habitual para la actividad tectónica de la zona.
La actividad geológica en el archipiélago canario mantiene su pulso habitual con el registro de nuevos eventos en las islas occidentales. El Hierro ha sumado un pequeño movimiento de tierra en las últimas 24 horas, concretamente al norte de la costa de Valverde, con una magnitud de 2,6 grados. El seísmo, localizado a una profundidad de 23 kilómetros, no fue sentido por la población, lo que confirma la baja intensidad de estos fenómenos recurrentes en la zona.
En Tenerife, la red de vigilancia ha detectado 89 nuevos terremotos en el entorno del Teide durante el pasado fin de semana. A pesar del número de eventos, todos ellos presentaron una baja intensidad. Esto sitúa la actividad dentro de los parámetros normales de un sistema volcánico activo. El consejero de Política Territorial, Cohesión Territorial y Aguas, Manuel Miranda, ha explicado en el programa Buenos Días Canarias que seguimos en semáforo verde y que las administraciones poseen la preparación necesaria para actuar ante cualquier posible cambio.
Educación temprana sobre el entorno volcánico
La importancia de comprender el territorio canario ha llegado incluso a los niveles educativos iniciales para facilitar la convivencia con el entorno. La Escuela Infantil Boralesa ha organizado hoy unas jornadas educativas centradas en el tacto y la vista para niños de entre 2 y 3 años. A través de experimentos y juegos interactivos, los alumnos han aprendido a distinguir cómo se sienten las piedras volcánicas o qué colores componen la lava.
Esta iniciativa busca simplificar conceptos que pueden resultar complejos para la infancia, utilizando la experimentación directa como herramienta pedagógica. Los docentes consideran que conocer el funcionamiento de los volcanes del archipiélago es necesario desde edades tempranas para fomentar la resiliencia y el conocimiento del medio natural en el que residen los menores.


