La Audiencia Provincial rebaja la pena inicial de 13 años tras un acuerdo de conformidad en el que el acusado admitió haber captado a la víctima a través de una red social.
En Tenerife, un hombre acusado de agresión sexual a una niña de 11 años a la que conoció por medio de una red social cumplirá una pena de seis años de cárcel, además de abonar 6.000 euros de indemnización y otros 4.000 euros de multa. El tribunal dictó esta sentencia después de que las partes alcanzaran un acuerdo de conformidad durante la vista oral.

La Fiscalía de Santa Cruz de Tenerife solicitaba inicialmente una condena de 13 años de prisión y un pago de 2.000 euros por los daños morales sufridos por la menor. Sin embargo, durante el juicio, que el tribunal celebró a puerta cerrada, el procesado aceptó la mencionada pena a cambio de una reducción en los años de reclusión.
Captación y engaño a través de las redes
El encausado admitió que en noviembre de 2022 contactó con la víctima a través de una plataforma digital. A pesar de que el hombre conocía perfectamente la edad de la niña, ambos intercambiaron sus números de teléfono. En ese momento, el agresor se ganó la confianza de la menor mediante promesas de recompensas económicas y conversaciones de fuerte contenido sexual.
A través de estos medios, el individuo consiguió que la menor le enviara fotografías de contenido pornográfico suyas o de terceros. Este control continuado sobre la víctima le permitió mantener relaciones plenas con ella en su vehículo en al menos tres ocasiones, unos encuentros que sucedieron entre febrero y abril de 2023.
Secuelas psicológicas y medidas de protección
A consecuencia de todo este proceso, la joven sufre ansiedad y depresiones crónicas, unos síntomas que se manifestaron con mayor fuerza después de que la víctima se decidiera a contar lo ocurrido a su entorno.
En la imposición de la pena, el tribunal tuvo en cuenta la atenuante de reparación del daño, ya que el acusado depositó 1.900 euros de forma voluntaria antes de la celebración del juicio.
Además de la estancia en prisión, el tribunal impone severas medidas de alejamiento, por lo que el condenado tendrá prohibido acercarse o comunicarse con la joven durante 13 años, y permanecerá otros ocho años bajo el régimen de libertad vigilada.
Adicionalmente, el agresor no podrá ejercer ninguna actividad o profesión que implique contacto con menores durante un periodo de 14 años, una inhabilitación que los magistrados aplicarán una vez que el sujeto salga de prisión.


