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25 febrero 2024 10:47 pm

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Condenan a un cabo por abofetear a un soldado en Tenerife

El Tribunal Militar de Santa Cruz de Tenerife condena a un cabo a seis meses de prisión por maltratar a un soldado con una bofetada en abril de 2022

Tribunal Militar Territorial Quinto con sede en Santa Cruz de Tenerife / Jurisdicción Militar de España

El Tribunal Militar Territorial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a un cabo a seis meses de prisión por abuso de autoridad en la modalidad de maltrato, con suspensión de empleo durante ese tiempo y el pago de 250 euros a un soldado al que dio una bofetada.

Al cabo se le atribuye una falta grave, por lo que en su momento se le abrió un expediente disciplinario que concluyó con esta sentencia de conformidad, por lo que no fue necesario celebrar la vista.

Los hechos ocurrieron en abril de 2022

El mando forma parte de la Compañía de Zapadores del Batallón XVI y el día 12 de abril de 2022 sobre las 7:40 horas cuando la compañía estaba esperando para formar a bandera en el Patio de Armas, se dirigió al denunciante y le preguntó: “¿A ti que te pasa?” para acto seguido propinarle una bofetada en la cara.

La agresión fue observada por algunos de los presentes, que tuvieron que agarrar al compañero hasta que se tranquilizó.

A parte del enrojecimiento facial inmediato que sufrió, el militar no precisó de asistencia sanitaria, ni causó baja para el servicio.

El cabo admitió los hechos ante el Tribunal Militar

La condena se impuso en base al artículo del Código Penal Militar en el que se recoge: “El superior que maltrate de obra a un subordinado será castigado con la pena de seis meses a cinco años de prisión, sin perjuicio de la pena que corresponda por los resultados lesivos”.

En este código se diferencia lo que es un mero contacto físico sin relevancia penal de uno que sí la tiene y que se correspondería con cualquier acto de violencia física.

La Sala Militar entiende que en este caso concreto los hechos probados se integran “sin duda” dentro de este tipo pues la bofetada del agresor a la víctima “colma sobradamente el elemento de maltrato sin ningún esfuerzo argumental”, a lo que se une que los hechos han sido admitidos por el propio cabo que resultó condenado.

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