Unas 50 personas se han desalojado de este asentamiento, entre ellos, menores de edad
El plazo fijado por el juez para el desmantelamiento del asentamiento de infraviviendas ubicado en la antigua Casa Leacock, en el municipio grancanario de Santa María de Guía, expiró este martes, poniendo fin a un espacio que durante años sirvió de hogar para decenas de personas.
Entre los afectados se encuentra Jil Ali Ebuqy, quien asegura haber vivido durante una década en el lugar y haber invertido miles de euros en acondicionar su vivienda. Explica que, pese a contar con un empleo en la industria, sus ingresos no le permiten acceder a una vivienda en el actual mercado inmobiliario. «No sabemos adónde ir», lamenta.
Mercado «desbocado» y racismo inmobiliario
La situación es especialmente complicada para las cinco familias con menores que residían en el asentamiento. Desde la plataforma Derecho al Techo denuncian que las administraciones no han ofrecido una solución habitacional.
Su portavoz en Las Palmas de Gran Canaria, Tito Martín, asegura que las familias recibieron el aviso de que, si no encontraban una alternativa, los menores podrían trasladarlos a un centro, una posibilidad que considera «injusta» y una «amenaza».

La plataforma defiende que los residentes no son responsables de su situación, sino víctimas de un mercado de la vivienda «desbocado» y, en algunos casos, del racismo inmobiliario.
Asimismo, critican que el Ayuntamiento de Santa María de Guía, que en su momento empadronó a los habitantes del asentamiento, no haya logrado detener el desalojo ni ofrecer una alternativa de alojamiento a las personas afectadas.






