Varios colectivos ecologistas se han unido para pedir menos visitantes, más vigilancia y restauración en Montaña Roja, en Tenerife
La Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN), la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad Canaria (ACBC) y la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello alertan del deterioro creciente que sufre la Reserva Natural Especial de Montaña Roja, en El Médano, uno de los espacios naturales más emblemáticos y frágiles del sur de Tenerife, y piden a las administraciones competentes medidas de conservación «urgentes», empezando por una vigilancia permanente sobre el terreno.

Arenas únicas y especies protegidas
Montaña Roja, cono volcánico junto al mar rodeado de arenales, saladares y charcas litorales, alberga hábitats de arenas de enorme singularidad en Canarias y forma parte de la Red Natura 2000, señalan los colectivos en una nota.
En ella se refugian decenas de especies de fauna y más de un centenar de especies de flora, algunas de ellas adaptadas en exclusiva a estos ambientes arenosos.
De ellas, 72 están protegidas por la legislación estatal y canaria, como el chorlitejo patinegro, que ha dejado de nidificar en la zona debido a la presión humana.
Por si fuera poco, señalan, este espacio natural es Lugar de Interés Geológico (LIG) y forma parte del Inventario Español de Lugares de Interés Geológico, por el valor de sus conos volcánicos, las dinámicas sedimentarias, los depósitos y diversas geoformas, fundamentalmente megarizolitos (estructuras generadas en el suelo por raíces de plantas) y dunas.
Excesivo número de visitantes
Las organizaciones denuncian que el número excesivo de visitantes, unido a la falta de respeto a los senderos señalizados, está degradando el medio físico y perjudicando seriamente a la biodiversidad de la Reserva.
El espacio natural se ha convertido en la práctica en un parque periurbano ante el «acoso» de nuevas urbanizaciones y construcciones y el tránsito fuera de los caminos ha abierto una red de veredas improvisadas que erosionan las laderas, alteran las estructuras geológicas, pisotean la vegetación y molestan a la fauna, en especial a las aves que nidifican en el suelo, señalan.
Concretamente se trata de daños acumulados durante años, ante la «pasividad» del Cabildo de Tenerife, que ahora se vuelven «irreversibles» en algunos casos, apuntan.
Insuficiente vigilancia
Para los colectivos, el problema de fondo es la «insuficiente» vigilancia y la ausencia de programas de educación e información ambiental para la puesta en valor de este singular enclave.
Actualmente solo seis agentes de medio ambiente cubren todo el sur de Tenerife, una cifra a todas luces «insuficiente» para garantizar el cumplimiento de la normativa en un espacio sometido a una presión de uso tan intensa como Montaña Roja, comentan.
Por ello, proponen la implantación de un servicio permanente de, al menos, dos vigilantes informadores en la Reserva y un aumento en la plantilla de agentes de medio ambiente, con visitas de control periódicas y regulares a este espacio.
Todo ello con el fin de informar a los visitantes, explicar los valores del espacio y las normas de uso, y prevenir y sancionar las conductas que lo dañan.
Medidas de restauración
Los grupos ecologistas recuerdan que la Reserva necesita también actuaciones de restauración y que el Cabildo ya ha ejecutado dos proyectos de restauración que incluyen el cierre de senderos ilegales y la recuperación de la vegetación y de los suelos dañados.
Sin embargo, advierten de que cualquier medida de restauración estará condenada al fracaso si no va acompañada de vigilancia. «Lo que se repare hoy volverá a degradarse si sigue sin haber control. Sin ir más lejos, los cierres de senderos ilegales ejecutados en la fase dos han quedado sin efecto, volviendo al estado de degradación anterior», indican.
El Plan Director de la Reserva Natural Especial de Montaña Roja fue aprobado definitivamente en 2004. Más de dos décadas después, la realidad del espacio ha cambiado radicalmente por el crecimiento urbano de El Médano, el aumento de la población del entorno y la explosión del turismo y de las actividades de ocio al aire libre han multiplicado la presión sobre la reserva.
Los colectivos consideran que el documento requiere una actualización «urgente» que responda a esta nueva situación y regule de forma eficaz el uso público. Las organizaciones también proponen una campaña informativa dirigida a los vecinos de los núcleos que rodean la Reserva para dar a conocer sus valores geológicos y biológicos.
A su juicio, la población local debe ser la «primera aliada» en la conservación de Montaña Roja, y para ello es «imprescindible» que conozca y valore el patrimonio natural que tiene a las puertas de casa.CopiarImprimir


