Canarias reclama una respuesta coordinada del Estado y la Unión Europea, mientras varios países refuerzan sus fronteras y el Ejecutivo abre la puerta a reformar la ley de extranjería
La entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos en Ceuta ha provocado una oleada de reacciones políticas dentro y fuera de España. Mientras el Gobierno central defiende la cooperación con Rabat y anuncia medidas para acelerar las repatriaciones, la oposición cuestiona la gestión de la crisis y varios países europeos han mostrado su preocupación por las posibles consecuencias sobre el espacio Schengen.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó este viernes a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para mantener una reunión de coordinación con las autoridades locales, las fuerzas de seguridad y las organizaciones encargadas de atender a los migrantes.
El jefe del Ejecutivo atribuyó la movilización masiva a la actuación de redes de tráfico de personas, que habrían difundido en redes sociales una interpretación interesada de una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de migrantes interceptados en el mar. Sánchez evitó responsabilizar directamente a Marruecos y destacó la disposición de las autoridades del país vecino a colaborar en el retorno de sus ciudadanos.
La oposición acusa a Sánchez de falta de respuesta
La actuación del Ejecutivo ha recibido fuertes críticas por parte de la oposición. El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha acusado a Sánchez de reaccionar tarde ante una crisis que afecta, según sostiene, a la seguridad y la soberanía del país. Desde Vox, Santiago Abascal ha empleado el término “invasión” para referirse a las entradas y ha responsabilizado al Gobierno de haber abandonado la protección de las fronteras.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha reclamado medios extraordinarios, coordinación y una respuesta proporcional a una situación que ha alterado por completo el funcionamiento de la ciudad. Numerosos comercios permanecieron cerrados y miles de personas pasaron la noche en calles, parques y zonas de monte ante la falta de recursos de acogida.

La visita de Sánchez a Argelia reabre las sospechas sobre Marruecos
La crisis ha reabierto también la polémica sobre una posible relación entre la actuación de Marruecos y el reciente acercamiento de España a Argelia, su principal rival regional. Pedro Sánchez viajó oficialmente a Argel el pasado 20 de julio, apenas diez días antes de la entrada masiva en Ceuta, y acordó con el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales. Ambos gobiernos anunciaron una Reunión de Alto Nivel para octubre y el refuerzo de la cooperación política, energética, económica y migratoria.
La coincidencia temporal ha llevado a representantes políticos y analistas a preguntarse si la aparente relajación de los controles fronterizos por parte de Marruecos pudo constituir una advertencia a España por su aproximación a Argelia. Rabat y Argel mantienen una histórica rivalidad diplomática, marcada especialmente por sus posiciones enfrentadas sobre el Sáhara Occidental, por lo que cualquier movimiento español hacia uno de los dos países suele observarse con recelo desde el otro. Algunos medios apuntan así a que Marruecos podría haber utilizado nuevamente la presión migratoria como instrumento de influencia política, aunque por el momento no existen pruebas públicas que permitan establecer una relación directa entre ambos acontecimientos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores ha rechazado expresamente esta interpretación. El departamento dirigido por José Manuel Albares ha desvinculado la crisis migratoria del viaje de Sánchez a Argelia y ha asegurado que la relación bilateral con Marruecos continúa siendo “excelente”. El Ejecutivo evita, de este modo, responsabilizar directamente a Rabat y sostiene que las autoridades marroquíes están colaborando para contener las salidas y facilitar el retorno de sus ciudadanos.
Canarias pide solidaridad y una política migratoria común
Desde Canarias, el presidente autonómico, Fernando Clavijo, ha reclamado que España y la Unión Europea impulsen, además de la atención humanitaria, una política de carácter diplomático con Marruecos para encontrar una solución conjunta a la crisis. También ha defendido la creación de un proyecto estable para atender a los territorios fronterizos ante el fenómeno migratorio.
Más crítico se ha mostrado el vicepresidente de Canarias, Manuel Domínguez, quien ha asegurado que España no cuenta con un Gobierno que la proteja. Domínguez ha denunciado lo que considera «buenismo» y «desprecio» hacia los agentes y hacia el propio país, una actuación que, a su juicio, ha conducido a la situación actual.
El viceconsejero del Gabinete de la Presidencia, Octavio Caraballo, también ha trasladado la posición del Ejecutivo canario ante la crisis, centrada en la necesidad de una respuesta institucional que combine la atención a las personas migrantes con una mayor implicación política y diplomática de España y de la Unión Europea.
Preocupación entre los países europeos
La crisis ha provocado además reacciones en diferentes capitales europeas. Francia ha anunciado un refuerzo de los controles en su frontera con España. Su ministro del Interior, Laurent Nuñez, ordenó intensificar la vigilancia mediante unidades fronterizas de intervención rápida.
Italia, Finlandia y Dinamarca han planteado incluso que se estudie la suspensión de España del espacio Schengen, mientras que la Comisión Europea ha calificado de “inaceptables” las imágenes procedentes de Ceuta. Bruselas ha recordado, no obstante, que la ciudad autónoma cuenta con un régimen fronterizo específico y ha negado que se estén produciendo desplazamientos de migrantes hacia otros Estados miembros.
Gobierno de Ceuta
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas (PP), ha atribuido la entrada de miles de personas a través de la frontera del Tarajal a una “manipulación de Marruecos de su población con fines partidistas” y ha cifrado en 60.000 las personas que han accedido a la ciudad.
En una comparecencia de prensa este viernes, acompañado por los portavoces de los grupos políticos de la Asamblea, el presidente ceutí ha pedido una respuesta “contundente” por parte del Estado y ha aseverado que Ceuta está “al borde del colapso» y viviendo una situación “dramática, límite e insoportable”.
La Asamblea de Ceuta, representada por PP, PSOE, Vox, Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) y Ceuta Ya!, ha expresado su “rechazo y condena” por este “acto de hostilidad a España y a Europa”.
Menores
Vivas ha advertido este viernes que con los menores marroquíes que han accedido ilegalmente en la entrada masiva por la frontera se actuará “conforme a la ley” y ha señalado que no puede dar una cifra exacta de estos niños.
En declaraciones a los periodistas, el presidente ceutí ha indicado que antes del comienzo de la crisis la ciudad tenía acogidos a 180 menores, “con lo cual estábamos con el doble de la cifra de la contingencia migratoria”.
Hasta ayer los centros de acogida tenían a otros 750 menores, “por lo que la sobreocupación es ya del 2.400 por cien, aunque Ceuta cumple con la ley”.



