La obra cuenta con un presupuesto de algo más de 40 millones y un plazo de ejecución estimado en 20 meses
El Cabildo de Gran Canaria dio este viernes el inicio oficial a las obras que convertirán el viejo Hospital Psiquiátrico de Tafira en un moderno Centro Sociosanitario volcado en las necesidades de las personas que se beneficiarán de sus 242 plazas residenciales.
Estas se dividirán en 17 unidades de convivencia y dos viviendas tuteladas, fundamentalmente para mayores con discapacidad intelectual y física, y usuarios y usuarias con enfermedad mental, a las que se suman 30 diurnas.
La obra cuenta con un presupuesto de algo más de 40 millones de euros y un plazo de ejecución de 20 meses. En un plazo aproximado de dos años, se sumará al modelo de atención sociosanitaria más completo.
La doctora de los pobres
El presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, anunció esta mañana que el Centro Sociosanitario tomará el nombre de Carlota de la Quintana, primera mujer médica especialista en Canarias y tercera de España, conocida también como la ‘doctora de los pobres’ por su vocación de servicio a los sectores más necesitados de la población.

Morales aseguró también que el nuevo edificio “será un gran abrazo protector” y agregó que “no es una infraestructura más, pues representa una forma de entender los cuidados y la atención a la, como lo hace también desde su inauguración el Centro Benedicta Ojeda”, en memoria en su caso de la gran referencia de la enfermería en Gran Canaria.
Emblema del racionalismo
La consejera insular de Política Social, Isabel Mena, afirmó que esta obra emblemática también va a recuperar «uno de los emblemas arquitectónicos de la isla de Gran Canaria”.
El proyecto de reforma está diseñado para otorgarle mayor sentido a la obra concebida por el arquitecto Miguel Martín Fernández de la Torre. Este edificio nació inspirado por un precepto central del racionalismo: poner la arquitectura al servicio de una función a través de la pureza de las líneas y las formas.

Esta intervención preservará los valores arquitectónicos de una referencia del racionalismo en España, eliminando además añadidos que distorsionaban la obra, enraizándola con el Paisaje Protegido de Tafira con especies propias de su entorno en la regeneración de los jardines y dialogando con la sostenibilidad con una eficiencia energética prácticamente plena.




