Las guaguas, uno de los principales problemas para la visita del papa León XIV

Varias instituciones públicas piden la suspensión de las clases para facilitar el transporte durante las fechas señaladas

La visita del papa León XIV a Canarias ya ha provocado serios problemas logísticos en el transporte privado. La patronal del sector asegura que las reservas de guaguas alcanzaron su capacidad máxima e incluso ya existe lista de espera para los desplazamientos previstos durante los grandes actos religiosos.

Entre Gran Canaria y Tenerife operan más de 2.300 guaguas privadas, una cifra que, según los empresarios, resulta insuficiente ante la previsión de dos multitudinarias misas con más de 40.000 asistentes cada una.

Piden la suspensión de clases

“Las empresas de transporte no tienen mucha capacidad adicional de admitir más reservas”, advirtió José Ángel Hernández, secretario de la Federación de Empresarios de Transportes en Canarias.

Hasta el momento, ya hay comprometidas 350 guaguas en Gran Canaria y otras 250 en Tenerife. El principal obstáculo es que gran parte de la flota se encuentra destinada al transporte escolar, usuarios de residencias y otros servicios públicos esenciales.

Desde la Diócesis de Canarias también muestran preocupación. El obispo José Mazuelos reconoció que, si continúan las clases, muchas parroquias tendrán dificultades para desplazar a sus fieles a los actos del pontífice.

“Las guaguas, como haya clases, nos resulta muy complicado que puedan venir la gente de la parroquia”, señaló el obispo el pasado martes durante la presentación del fanzone de la visita del papa León XIV a Gran Canaria.

Imagen actual: Los viajeros han incrementado respecto al mismo periodo del año anterior, hasta registrar una cifra de 8.645.000 pasajeros
Las guaguas, uno de los principales problemas para la visita del papa León XIV. Archivo RTVC

Sin respuesta desde Educación

La Consejería de Educación todavía no ha confirmado si suspenderá la actividad lectiva durante la visita papal. Mientras tanto, el sector teme tener que “desvestir un santo para vestir a otro”, sacrificando unos servicios para poder cubrir otros.

A esto se suma la incertidumbre sobre las zonas de estacionamiento para las guaguas y la imposibilidad de reforzar la flota con vehículos procedentes de otras islas.

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