La artista gomera plasma sus vivencias a ambos lados del Atlántico en una obra que combina abstracción, figuración y símbolos vinculados a sus raíces
La artista gomera Inmaculada Rodríguez convierte sus recuerdos y experiencias personales en imágenes a través de «Mares de memoria», una propuesta artística que conecta Canarias y Venezuela. Su obra se mueve entre la abstracción y la figuración, con un lenguaje plástico propio en el que conviven los paisajes de su infancia, los símbolos de su tierra natal y la influencia del Caribe. La muestra está abierta al público en el Hotel Contemporáneo de Santa Cruz de Tenerife.

Nacida en La Gomera, Rodríguez ha desarrollado gran parte de su trayectoria profesional y artística en Venezuela. Esa experiencia vital marca sus creaciones, en las que el océano Atlántico representa tanto la distancia geográfica como los vínculos culturales y emocionales entre ambos territorios.
«Tengo que nombrar el mar porque es lo que nos separa, no hay nada más que nos separe. Todo lo demás nos une», explica la artista.
Los recuerdos de La Gomera y los colores del Caribe
La iconografía de sus obras está estrechamente relacionada con sus vivencias infantiles. Los picachos, los lagartos, los atardeceres y los amaneceres de La Gomera aparecen de forma recurrente en sus creaciones. A estos elementos se suman los colores y las influencias culturales del Caribe.
Rodríguez reconoce que estos símbolos surgen de manera espontánea durante el proceso creativo. «No los puedo evitar, salen solos», asegura sobre unas referencias que mantienen vivo su vínculo con la isla.
Un arte religioso abierto a la interpretación
La artista también traslada su particular universo simbólico a las representaciones religiosas. En ellas apuesta por una visión universal que invita al espectador a interpretar libremente las imágenes.
Entre sus creaciones figuran representaciones de la Virgen sin rostro definido y de la Virgen de Coromoto, patrona de Venezuela. «Tengo que dejarle al público que le ponga los ojos que quiere, el color que quiere. Mi arte religioso es universal», señala.
Con «Mar es de memoria», Inmaculada Rodríguez propone un recorrido por un mundo de fantasía, recuerdos y emociones. Una mirada artística que invita a sentir, recordar y comprender el entorno desde otra perspectiva.


