Juan Carlos Trueba, un joven emprendedor que triunfa como nómada digital

El joven gestiona tres negocios internacionales desde cualquier lugar, solo necesita un portátil y conexión a internet para trabajar a diario

En la actualidad, el lanzaroteño Juan Carlos Trueba dirige tres empresas internacionales. Por consiguiente, este joven de 30 años trabaja desde cualquier parte del mundo. De este modo, ejerce como nómada digital con un simple ordenador portátil.

Informa: Redacción Informativos RTVC

Desde su infancia, Juan Carlos mostró un gran interés por los negocios. De hecho, siempre intentaba vender cualquier cosa en la calle. Así forjó su actual espíritu emprendedor.

Negocios por el mundo

Actualmente, este joven empresario posee una compañía en Reino Unido. Además, gestiona otra empresa en la República Dominicana. También dirige un tercer negocio radicado en Miami.

Por lo tanto, lidera a un equipo de unos 40 trabajadores. Estas personas operan en diferentes países del mundo. En concreto, abarcan sectores como los servicios digitales y las reformas.

Asimismo, Trueba fundó una academia de inversión financiera. Desde niño aprendió una lección muy valiosa para los negocios. En consecuencia, él sabe firmemente que todo producto tiene su cliente.

La vida del nómada digital

Para Juan Carlos, existe una máxima fundamental en su día a día. Mientras él encuentra una red wifi, él tiene trabajo. Por eso, él trabaja incluso durante sus periodos de vacaciones.

Igualmente, su segundo lema afirma que la vida sirve para disfrutarla. A él le encanta su trabajo diario. Por ello, realiza sus tareas desde destinos turísticos increíbles.

A veces, él elige un hotel en Punta Cana para trabajar. Otras veces, prefiere algún otro país del Caribe. Finalmente, también disfruta trabajando desde aquí, en nuestras islas.

Éxitos y fracasos

Evidentemente, su carrera profesional acumula muchos éxitos importantes. Él define esta energía emprendedora como un espíritu volcánico. Primero, el equipo calienta el magma con mucho esfuerzo y dedicación.

Luego, cuando todo sale bien, ellos explotan de alegría. De esta manera, celebran los grandes triunfos por todo lo alto. Sin embargo, él también experimenta momentos difíciles en sus negocios.

A pesar de ello, el lanzaroteño siente mucho orgullo de sus fracasos. Esa actitud resiliente representa su máxima vital más importante. En definitiva, rendirse nunca supuso una opción viable para él.

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