En su vista a Melilla, el rey Felipe VI ha abogado por defender los valores y libertades de España a la vez que por una relación de confianza con Marruecos
El rey Felipe VI ha advertido de que España está lista para defender sus «valores y libertades», un mensaje que ha trasladado en la recta final de su visita a Melilla, donde además ha abogado por preservar una relación con Marruecos basada en «la confianza», «la responsabilidad» y «la buena fe».

Preparados para defender España
«Estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades», ha subrayado en el discurso que ha pronunciado en la recepción ofrecida en el Hotel Melilla Puerto a los representantes de la sociedad civil melillense, autoridades y la cúpula militar, a la que han asistido unas 400 personas.
Tras agradecer la acogida que han tenido, el rey ha señalado que cualquier amenaza a la frontera de un estado miembro lo es al conjunto de la UE, unas palabras muy aplaudidas por los asistentes.
Ha continuado subrayando que los españoles son miembros «orgullosos» de la Unión, «que cree firmemente en el imperio de la ley y en la dignidad de la persona», un estándar muy alto y fruto de un camino largo y difícil, ha subrayado, «pero que nadie confunda esas convicciones con debilidad».
Mensaje para las ciudades autónomas
Con este último acto, que cierra un viaje histórico de los reyes a las dos ciudades autónomas, el monarca ha afirmado que tanto él como la reina extraen «una conclusión inequívoca: merecéis sentir más a menudo −también a través de vuestros Reyes− el abrazo y la cercanía de todos los españoles«, comprometiéndose a volver.
Y no a pesar de vivir aquí, ha señalado, sino precisamente por eso, «porque vivís en esta ciudad increíble, suma de culturas», donde, como en Ceuta, empieza España y donde empieza la UE, y donde África y Europa se tocan, y donde dos reinos, «España y Marruecos, debemos velar siempre por construir y preservar una relación de buena vecindad«.
Una relación «que mire por un futuro de provecho mutuo a través de la paz, la seguridad, la estabilidad y la cooperación» y eso exige -ha recalcado Felipe VI- «confianza y responsabilidad, basadas en la buena fe». Y eso es algo que debe «comprometer» a todos.
Seguir trabajando juntos
Ha asegurado en este sentido que lo ocurrido en las últimas semanas en Ceuta y, en cierta medida en Melilla, pone de relieve la importancia de seguir trabajando unidos, y las discrepancias, «lógicas, e incluso necesarias en una democracia avanzada», deben ir siempre de la mano «de la unidad institucional y la búsqueda del entendimiento».
Según el rey, esto es garantía de estabilidad «y la mejor fórmula para un trabajo eficaz» y ha insistido en que todas las instituciones, empezando por la Jefatura de Estado, deben trabajar siempre «con esa misma conciencia del bien común» porque eso es lo que piden los ciudadanos y en lo que confían.
Ha señalado además en su intervención que la convivencia en Melilla, que tiene unos 90.000 habitantes, es también un reto diario, un reto que durante siglos los melillenses han gestionado «con sabiduría y con inteligencia ciudadana», y que ha logrado una ciudad «rica en diversidad, en cultura, con un patrimonio singular e inconfundible«, ya que en la ciudad conviven cristianos, musulmanes, judíos e hindúes.


