La titular de Defensa ha comparecido este martes en el Congreso para dar explicaciones sobre la situación de Ceuta, la primera de los ministros que también deberán dar cuenta por la entrada masiva de migrantes desde Marruecos a finales de julio
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha advertido este martes que Ceuta y Melilla son intocables, porque son España, y ha dejado claro que el Gobierno no consentirá que los valores de convivencia y tolerancia que representan las dos ciudades autónomas «se pongan en peligro o discusión desde ninguna perspectiva».
La titular de Defensa, Margarita Robles, inaugura este martes las comparecencias que representantes del Gobierno ofrecerán en el Congreso para dar explicaciones sobre la situación en Ceuta, a la que seguirán otros siete ministros que también darán cuenta de su gestión tras la entrada masiva de inmigrantes desde Marruecos a finales de julio.
Tras expresar su solidaridad con las familias del centenar de personas que perdieron la vida esos días al intentar llegar a Ceuta, la titular de Defensa ha pedido perdón a los ceutíes que puedan sentirse «abandonados o no suficientemente acompañados», pero les ha reiterado que el Gobierno no les abandonará.

La ministra ha recordado la obligación del Gobierno de asegurar el cumplimiento de la legalidad junto con la protección de los derechos humanos, y en este sentido ha sido tajante al subrayar que los hechos de julio ponen de manifiesto la «necesidad» de articular una política «integral y coordinada» en el ámbito de la Unión Europea que combine una gestión firme de las fronteras con la protección de los derechos fundamentales y las vidas de los migrantes».
Papel del CNI
Margarita Robles ha asegurado que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) hizo en Ceuta la labor que le es «exigible» en relación a las entradas irregulares de migrantes y la compartió y analizó con las fuerzas de seguridad del Estado y la Delegación del Gobierno.
Aunque en su primera intervención no se ha referido a la polémica sobre si el CNI advirtió al Gobierno de una posible entrada masiva, la ministra ha querido felicitar a los servicios de inteligencia y, «muy en particular» a «esos 25 miembros del Centro Nacional de Inteligencia que tienen su destino, su destino secreto, pero que prestan sus servicios y desarrollan su misión en Ceuta».
Según ha explicado, la labor de esos agentes es monitorizar a diario la situación en la zona desde múltiples perspectivas, como las relaciones con los países fronterizos, la situación geopolítica en el flanco sur, la actuación de las mafias organizadas, la utilización por estas de las redes, el incremento del terrorismo yihadista «y, obviamente, el desarrollo de la migración irregular atendiendo la situación de los países vecinos del Sahel».
También, aquellas actuaciones desestabilizadoras mediante amenazas híbridas realizadas por agentes internacionales.
«El deber de secreto legalmente impuesto, que es una garantía para su actuación, opera muchas veces como una losa al impedir que se pueda dar publicidad a las actuaciones que realizan», ha dicho Robles.
Pero ha añadido: «Ello no puede ser un obstáculo para decir claramente que operativamente en Ceuta nuestras fuerzas armadas, los servicios de inteligencia y obviamente el CNI realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible y que compartieron y analizaron con las fuerzas de seguridad del Estado y con el personal de la Delegación del Gobierno», ha enfatizo
Retos y dificultades
Robles ha recordado que la velocidad de las comunicaciones digitales «amplía los retos y dificultades de policías de fronteras y de los servicios de seguridad e inteligencia para reaccionar a tiempo ante los intentos migratorios cuando estos se realizan masificadamente, es decir, en masa».
A ello se añade una realidad, según la ministra: «La dificultad de impedir material y físicamente, mediante la utilización de fuerza, esas avalanchas de cientos o miles de personas cuando entran».
No podrían evitarse -ha añadido- ni siquiera con la utilización mínimamente proporcional de material antidisturbios. «Y no digamos, obviamente, de otros medios armados. La tragedia, el número de muertos, sería incontable», ha concluido.


