El Consejo de Gobierno aprueba el decreto por el que se reconoce a este bien inmaterial de ámbito insular de El Hierro con la categoría de ‘Juegos y deportes autóctonos’

El Consejo de Gobierno de Canarias, a propuesta de la consejera de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, Migdalia Machín, ha aprobado este lunes el decreto por el que se declara el juego del palo estilo Quintero de El Hierro como Bien de Interés Cultural (BIC) Inmaterial de ámbito insular con categoría de ‘Juegos y deportes autóctonos’.
En palabras de Migdalia Machín, «este reconocimiento es clave para conservar nuestras tradiciones locales como parte de la identidad del pueblo herreño».
La consejera destacó que con la declaración BIC, este juego cuenta con «la máxima protección jurídica», lo que facilitará el desarrollo de «políticas públicas orientadas a evitar su desaparición a través de la preservación, promoción y divulgación».
Origen del Estilo Quintero
Bajo la denominación oficial de ‘Juego Tradicional del Palo, Estilo Quintero en El Hierro’, esta manifestación lúdica proviene de las enseñanzas del histórico Maestro Juan Francisco ‘Piloto’ Quintero Zamora, denominado así en su honor.
Esta disciplina concreta presenta unas singularidades técnicas con normas básicas y seguras de ataque y defensa, que son las que definen y diferencian claramente el Estilo Quintero de otras modalidades del Juego del Palo Canario.
La práctica se basa en el ‘juegopalo’, una técnica de tanteo en la que se lanzan golpes laterales descendentes hacia los costados del contrario, quien los repele con golpes laterales ascendentes.
Los movimientos exigen una sincronización constante entre la mano y el pie más adelantados, obligando a los jugadores a mudar las manos de forma alternativa y dirigir la ‘punta’ hacia el oponente.
Aunque el fin actual es amistoso, cada acción busca abrir la guardia del rival simulando un desarme, recoge una nota del Gobierno.
En este sentido, debido a este enfoque de combate real, esta actividad estuvo tradicionalmente limitada a ámbitos cerrados y familiares, utilizándose como método de entrenamiento, enseñanza o intercambio controlado entre jugadores conocidos.
Concretamente se trata de un juego que busca aportar al practicante una capacidad real de defensa y de respuesta ante un ataque con otro palo.




