Las protestas en Francia denuncian el coste de la vida, la falta de recursos en la educación pública y la violencia policial, mientras las autoridades cifran en 272 los detenidos

Más de 500.000 personas han participado este sábado en las movilizaciones celebradas en las principales ciudades francesas para protestar contra el encarecimiento de la vida, la situación de la educación pública y la violencia policial, según los datos de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Bajo el lema «Salarios, carestía de la vida, servicios públicos: nos unimos todos», las marchas han reunido a estudiantes y trabajadores en una jornada marcada por los incidentes en distintos puntos del país. La Policía ha detenido al menos a 272 personas, 195 de ellas en París, aunque las autoridades han señalado que la mayoría de los asistentes se manifestaron pacíficamente.
Las movilizaciones han registrado disturbios, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y daños en edificios y comercios. En Marsella, un grupo irrumpió brevemente en el Ayuntamiento y derribó un busto de Marianne, símbolo de la República francesa.
En Lyon se produjo un incendio en la oficina de turismo de la plaza Bellecour, mientras que en el centro de Marsella se denunciaron saqueos en numerosos establecimientos. Saint-Étienne, un manifestante perdió una mano tras resultar gravemente herido, según fuentes policiales citadas por BFMTV. También se registraron incidentes en Lille y otras ciudades, como Nantes, Rennes y Lyon, donde miles de personas secundaron las protestas.
El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha asegurado que el Gobierno no se dejará «intimidar» por la violencia y ha vinculado los disturbios con la proximidad de las elecciones presidenciales del próximo año.
Desde la oposición, el líder de Agrupación Nacional, Jordan Bardella, ha condenado los ataques y responsabilizado a la extrema izquierda, mientras que Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa, ha criticado la actuación policial. Según una encuesta citada en la información, cerca de siete de cada diez franceses respaldan la movilización contra el aumento del coste de la vida.


