Según un informe, el aumento de trastornos y déficit de recursos sitúan a la salud mental como uno de los principales retos del archipiélago
El estudio, de la Asociación Defensa Sanidad Pública Canaria, estima que aproximadamente el 20 % de la población del archipiélago padece algún tipo de trastorno mental.
En los últimos cinco años se ha registrado un incremento de entre el 25 % y el 30 % en la demanda asistencial, con un aumento especialmente notable de los casos de ansiedad y depresión.
Brecha de género y mayor cronicidad en Canarias
El informe expone una importante brecha de género en los problemas de salud mental. Las mujeres presentan tasas de prevalencia casi dobles en los trastornos comunes, una situación vinculada, según el informe, a la precariedad laboral, la brecha salarial y la sobrecarga de los cuidados familiares.
El estudio también señala que, a diferencia de otras comunidades, donde los episodios de ansiedad suelen ser reactivos y temporales, en Canarias se observa una mayor cronicidad, atribuida a la falta de intervención psicoterapéutica temprana en la red pública.
Saturación de las unidades y desigualdad entre islas
El informe destaca la saturación de las Unidades de Salud Mental, especialmente en las islas orientales, donde existe una alta dependencia de derivaciones interinsulares que dificulta el seguimiento de los pacientes.
Además, el 80 % de las plazas sociosanitarias se concentran en Gran Canaria y Tenerife, mientras que Lanzarote, Fuerteventura, La Gomera y El Hierro cuentan con recursos limitados o meramente simbólicos.
Atención infanto-juvenil y coordinación insuficiente
El estudio advierte de la falta de integración efectiva entre las redes de salud mental y de drogodependencias, lo que obliga a los pacientes a recorrer circuitos separados y reduce la continuidad de los cuidados.
En el ámbito infanto-juvenil, Canarias dispone únicamente de dos nodos especializados, saturados, en Tenerife y Gran Canaria. El resto de islas cuenta con atención parcial, con derivaciones frecuentes y una clara dependencia del lugar de residencia.
El informe añade que el modelo actual genera una sobrecarga en el profesorado, que asume funciones propias de profesionales de salud mental sin la formación ni los recursos necesarios.
Un cambio de modelo como principal recomendación
El informe concluye que la situación de la salud mental en Canarias requiere un cambio hacia un modelo comunitario, integral y basado en los derechos humanos, que incorpore la prevención, los cuidados domiciliarios y los determinantes sociales, como la vivienda y el empleo.
Entre sus principales recomendaciones figuran el aumento de la inversión, el refuerzo de las Unidades de Salud Mental periféricas, la integración de las redes de salud mental y adicciones y la atención prioritaria a menores con ideación suicida.


