La cineasta Esther Ortega dirige su ópera prima en el municipio grancanario con Carolina Yuste, Jaime Lorente y Sofía Otero como protagonistas
Televisión Canaria visita este viernes el último día de rodaje de la película «Toda la suerte del mundo» en el municipio de Teror. La directora Esther Ortega graba allí una historia autobiográfica sobre la drogadicción durante los años ochenta. De este modo, el equipo transforma un hogar canario en un auténtico barrio madrileño.
Teror prepara actualmente las tradicionales fiestas de la Virgen del Pino. Además, una de sus casas funciona como plató para un nuevo largometraje. Por consiguiente, las cámaras capturan la magia del séptimo arte en sus calles.
Un viaje hasta el Madrid de los ochenta
Sofía Otero y Carolina Yuste ruedan una secuencia en una vivienda terorense. Sin embargo, el argumento traslada la acción hasta la capital española. De este modo, ellas simulan vivir en el barrio de San Blas.
Esther Ortega explica este maravilloso cambio de escenario ante los micrófonos. «Abres una puerta en un barrio madrileño y entras en Teror», comenta. En efecto, la directora califica esta transformación como algo absolutamente espectacular.
Esta ópera prima narra una historia muy personal para su creadora. De hecho, Ortega aborda directamente el problema de drogadicción de sus padres. Ella busca mostrar la vida de los toxicómanos desde otra perspectiva diferente.
El gran esfuerzo físico del reparto
Este crudo relato de los ochenta exige un gran compromiso actoral. Por ejemplo, el actor Jaime Lorente tuvo que perder bastante peso. Esta transformación física implicó un proceso muy duro para él.
Lorente afirma que pasar hambre siempre cuesta mucho esfuerzo. Además, el intérprete destaca la fuerte concentración laboral de todo este rodaje. En consecuencia, el agotamiento físico dificulta bastante el trabajo diario del actor.
Por su parte, la joven actriz Sofía Otero valora positivamente la experiencia. «Resulta muy bonito ver cómo era la vida de antes», afirma. Asimismo, ella destaca la enorme oportunidad de descubrir toda esa época pasada.
Empatía hacia una generación olvidada
Otero también subraya el gran valor humano de este importante proyecto. En este sentido, la actriz logra conectar con el dolor ajeno. «Pude empatizar con esa gente que lo pasó muy mal», añade.
Mientras tanto, la intérprete Carolina Yuste aporta su propia visión artística. Ella considera fundamental la profunda temática social de toda esta obra. Por ello, la doble ganadora del Goya defiende firmemente el propósito central.
Yuste asegura que la cinta pretende dignificar a toda una generación. «un montón de personas que han sido muy estigmatizadas, que han sido muy señaladas, muy poco comprendidas, muy juzgadas», explica.


