El volcán ‘Tajogaite’ generó más de un centenar de centros de emisión secundarios

Un nuevo estudio desvela que el magma se propagó por dos grandes diques subterráneos durante la erupción de 2021

El equipo científico del IGME-CSIC lideró una investigación sobre la erupción del volcán ‘Tajogaite’ en la isla de La Palma durante el año 2021. Los expertos descubrieron este viernes que la propagación del magma provocó la apertura de más de un centenar de puntos de emisión secundarios.

El volcán 'Tajogaite' generó más de un centenar de centros de emisión secundarios
Lava del volcán vista desde el Paso, a 18 de noviembre de 2021, en La Palma, Santa Cruz de Tenerife, Canarias (España). El tremor volcánico ha empezado a descender otra vez en la zona de Cumbre Vieja y sigue la tendencia a la baja en la emisión – Kike Rincón – Europa Press – Archivo

Un equipo de investigadores identificó dos grandes diques subterráneos que alimentaron el proceso eruptivo en la isla. El denominado ‘Dique 1’ mantuvo de forma constante la actividad principal durante los meses que duró la emergencia volcánica. Sin embargo, el ‘Dique 2’ se propagó de manera perpendicular tiempo después y abrió focos emisores en zonas distantes.

La interacción del magma con fracturas y antiguas estructuras geológicas preexistentes condicionó por completo la localización de las nuevas aberturas. Debido a esta situación, el material incandescente se topó con un terreno muy heterogéneo antes de alcanzar la superficie de la isla. Este fenómeno generó una geometría eruptiva compleja con puntos de salida de lava muy separados en el espacio.

Coladas de lava extremadamente fluidas

Los nuevos centros emisores liberaron una lava muy fluida de tipo pahoehoe con una viscosidad extremadamente baja. Estas coladas avanzaron rápidamente por encima de los cinco kilómetros por segundo e invadieron zonas urbanas alejadas del foco principal. De hecho, la velocidad de este material arrasó decenas de hectáreas de terreno en menos de una hora.

Esta rapidez superó con creces el comportamiento de la lava inicial del volcán, la cual avanzaba de forma más viscosa y lenta. En consecuencia, las nuevas coladas avanzaron con facilidad gracias a las pendientes suaves y la rápida creación de canales tubulares. Esta extrema fluidez dificultó enormemente las labores científicas para anticipar la invasión del terreno y proteger las propiedades.

Señales enmascaradas y vigilancia del futuro

Los resultados del artículo indican que ciertos cambios en la actividad volcánica presentaron algunas señales sutiles en el terreno. Los científicos detectaron la aparición previa de pequeñas fracturas, deformaciones locales y emisiones difusas de gases en la zona. No obstante, la intensa actividad sísmica y eruptiva continua enmascaró estos indicios durante la crisis.

Por este motivo, los autores del estudio recomiendan una monitorización extendida del terreno que vaya más allá del cono activo. La propuesta actual plantea el uso intensivo de drones, cámaras térmicas y teledetección para complementar la vigilancia geofísica tradicional. Asimismo, el IGME aconseja elaborar mapas dinámicos de gases y establecer una zonificación flexible de exclusión en tiempo real.

Un comportamiento histórico en La Palma

La investigadora del IGME-CSIC, Inés Galindo, afirma que las erupciones históricas de la isla demuestran que este comportamiento no es excepcional. Por consiguiente, comprender el control de la apertura de estos centros mejorará la preparación ante futuras crisis volcánicas. El conocimiento detallado de estos procesos geológicos supone un cambio operativo radical para la gestión de emergencias.

Este trabajo forma parte de la tesis doctoral de David Sanz Mangas en la Universidad Complutense de Madrid. La Royal Holloway University of London también colaboró en el desarrollo de la investigación junto al personal español. Finalmente, el documento reconstruye de forma precisa la evolución temporal del campo de lavas generado en La Palma.

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