La AEMET mantiene activos los avisos amarillos en Canarias por rachas de hasta 90 km/h y un peligroso «mar de viento», mientras que Emergencias decreta la prealerta por calima
El archipiélago canario vive este domingo, 15 de febrero, una jornada de marcada inestabilidad que ha obligado a las autoridades a mantener activos múltiples avisos de nivel amarillo. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha alertado sobre la presencia de vientos muy fuertes de componente noreste, con rachas generalizadas de 70 a 80 km/h que están superando los 90 km/h en las cumbres y vertientes expuestas de las islas.
Este intenso flujo de aire, que afecta con especial virulencia a puntos como la cuenca de Tejeda en Gran Canaria o el entorno del Teide en Tenerife, ha provocado que el Gobierno de Canarias decrete la situación de prealerta por vientos en toda la comunidad autónoma.
Paralelamente a las ráfagas, el litoral de las islas se enfrenta a un episodio de «mar de viento» que ha encendido las alarmas en las zonas costeras. La AEMET mantiene el aviso amarillo por fenómenos costeros adversos debido a vientos de fuerza 7 en alta mar (entre 50 y 61 km/h) y un oleaje combinado que está levantando muros de agua de entre tres y cinco metros de altura.
Densa intrusión de polvo africano
Ante este panorama, el 112 ha pedido a la población extremar al máximo la precaución en playas, paseos marítimos y carreteras cercanas al mar, haciendo especial hincapié en evitar los acercamientos durante los periodos de pleamar previstos para este domingo, momentos en los que el Atlántico impactará con mayor fuerza.
Para complicar aún más el panorama meteorológico, las islas se preparan para la llegada de una densa intrusión de polvo africano. Tal y como ha avanzado el Gobierno autonómico, la Dirección General de Emergencias ha declarado la situación de prealerta por calima en todas las islas a partir de las 06:00 horas de este lunes, 16 de febrero.
Se prevé que las concentraciones de polvo en suspensión a nivel superficial oscilen entre los 50 y 200 microgramos por metro cúbico, concentrándose la peor parte por encima de los 400 y 500 metros de altitud. Las autoridades ya han emitido recomendaciones de autoprotección, alertando de que la reducción de la visibilidad vendrá acompañada de un empeoramiento en la calidad del aire que podría agravar la salud de las personas con afecciones respiratorias crónicas.


