Tras atender a 1.604 personas sin hogar en 2025, Cáritas Diocesana denuncia que se ha normalizado que las personas vivan en infraviviendas en la provincia de Las Palmas
Cáritas Diocesana de Canarias ha advertido este martes sobre el hecho de normalizar las infraviviendas tras atender a 1.604 personas sin hogar en el año 2025, cifra que ha expuesto con motivo del Día de las Personas sin Hogar, que se conmemora el 25 de octubre, y que en esta ocasión lleva por el lema ‘Un Hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer’. En resumen, denuncian que hay muchas personas que viven bajo un techo pero no cuentan con condiciones mínimas de habitablidad: hacinamiento en habitaciones, espacios insalubres e inhabitables, viviendas sin suministros, asentamientos ilegales, residir en vehículos y caravanas, alquileres sin contrato, con condiciones abusivas o sin la posibilidad de empadronamiento. Estas infraviviendas las ocupan sobre todo mujeres con hijos, que los protegen así de la intemperie a la vez que evitan violencia y agresiones sexuales. El perfil de la persona que vive en la calle es la de un hombre desempleado de larga duración con problemas de salud mental y/o adicciones.

Para reflejar esa «realidad extrema» que viven las personas más vulnerables y alertar sobre la «normalización de infraviviendas» en la provincia de Las Palmas, Cáritas ha leído un manifiesto en el parque Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria y ha realizado talleres con el fin de sensibilizar sobre la situación de las personas sin hogar.
Discriminación residencial y porblemas de acceso
En relación con ello, se subraya que la «grave realidad» del sinhogarismo está condicionada por la «falta de acceso a una vivienda digna, la discriminación residencial que afecta de forma reiterada a las personas más vulnerables, y la ausencia de estabilidad» económica, social, familiar y laboral a la que el sistema «sigue sin ofrecer una solución», según critica Cáritas en un comunicado.
Esta «falta de acceso» a un hogar, apuntilla, «conlleva la normalización» de viviendas con condiciones residenciales «por debajo» de los criterios de habitabilidad como, ha citado, el hacinamiento en habitaciones, espacios insalubres e inhabitables, viviendas sin suministros, asentamientos ilegales, residir en vehículos y caravanas, alquileres sin contrato, con condiciones abusivas o sin la posibilidad de empadronamiento.
Cáritas Diocesana de Canarias ha atendido a 1.604 personas en situación de sin hogar en la provincia de Las Palmas durante 2025, ofreciendo desde todos sus dispositivos cobertura básica de alimentación e higiene y desarrollando procesos de promoción para la convivencia e integración.
En lo que va de año, a 30 de septiembre, el Área de Vivienda ha acompañado a 1.038 personas en situación de sin hogar y 256 familias en exclusión residencial.
Aumentan las personas en situación cronificada
Así, matizan que entre los perfiles afectados por el sinhogarismo y la discriminación residencial a los que Cáritas «da respuesta» resulta «significativo el aumento» de personas en situación cronificada, ya que el 29 % lleva más de cinco años sin un hogar y el 77 % de las personas está desempleada.
Desde Cáritas Diocesana Canarias se expone que esto deriva en un deterioro de la salud física y mental, así como el consumo de sustancias y el aislamiento social.
Asimismo las mujeres representan el 19 % en las atenciones aunque se puntualiza que su presencia «queda invisibilizada» en viviendas «improvisadas y ocultas» para evitar agresiones físicas o sexuales.
Añaden que la exclusión residencial también afecta a las familias con menores y la condición migratoria «agrava» esta situación, ya que siete de cada diez familias acompañadas desde el Área de Vivienda de Cáritas tienen nacionalidad extracomunitaria, mientras que cuatro de cada diez personas en situación de sin hogar también son migrantes.
Emergencia residencial
La responsable del Área de Vivienda de Cáritas Diocesana de Canarias, María Eugenia Rocha, ha expuesto que la emergencia residencial y la cronificación de las situaciones de sinhogarismo «no constituyen un problema reciente ni aislado: condicionan el acceso al empleo, la salud, la escolarización, el empadronamiento, las prestaciones y la participación comunitaria».
Al respecto, matiza que, como recoge el manifiesto del Día de las Personas Sin Hogar, la exclusión de quienes viven en la calle «empobrece como sociedad» porque una comunidad cohesionada «se construye cuando cuida a sus miembros más vulnerables. Garantizar una vivienda estable, segura y adecuada es responsabilidad de las instituciones, pero también un compromiso colectivo».
Por todo ello, desde Cáritas Diocesana de Canarias se ha pedido que la vivienda sea una prioridad de las políticas públicas, al tiempo que ha solicitado una mayor implicación de todos los agentes sociales, «evitando que quede reducida a una respuesta puntual ante situaciones de emergencia», al entender que «se hace necesario situar la vivienda como un eje central» para la inclusión.


