El encarecimiento de la gasolina y el diésel coincide con un repunte de los robos mediante la perforación de los depósitos de los vehículos. Una reparación que puede alcanzar los 1.000 euros.
Con el depósito perforado y sin combustible. Así encontró Jorge su coche después de sufrir uno de estos robos. Una práctica que, según los casos detectados en las últimas semanas, va en aumento y que obliga a los afectados a afrontar una reparación inesperada.
En muchos casos, la solución pasa por sustituir el depósito, lo que puede suponer un desembolso de hasta 1.000 euros. El coste depende de los daños ocasionados y de la reparación necesaria.
Estos robos coinciden con el encarecimiento del combustible. En Canarias, llenar el depósito cuesta ahora más que hace un año, en un contexto en el que los precios han aumentado cerca de un 30 %, según los datos citados.
Ante esta situación, algunos conductores buscan alternativas para reducir el gasto, pero perforar el depósito de un vehículo para sustraer combustible puede acabar generando un perjuicio económico mucho mayor que el valor de lo robado.


