El Congreso vota rebajar la tasa de alcohol al volante

La medida de rebajar la tasa del alcohol llega al Congreso después de un año encallada, que quiere pasar del 0,5 gramos por litro permitido en sangre al 0,2

El Congreso de los Diputados vota este miércoles la rebaja de la tasa máxima de alcohol al volante encallada desde que hace justo un año iniciara su andadura parlamentaria con la toma en consideración de una proposición de ley del grupo socialista, que salió adelante con la abstención del PP y el rechazo de Vox.

Ahora es la Comisión de Interior de la Cámara Baja, con competencia legislativa plena, la encargada de aprobar o no la iniciativa. Los grupos parlamentarios tendrán que posicionarse sobre una medida que, según el Gobierno, está avalada por estudios científicos y genera un gran consenso.

Control de alcoholemia de la Guardia Civil de carreteras
Control de alcoholemia de la Guardia Civil de carreteras

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La proposición de ley busca rebajar el límite máximo de la tasa de alcoholemia permitido de 0,5 gramos por litro en sangre a 0,2 (0,1 miligramos por litro de aire aspirado). Además, la unifica para todos los conductores, eliminando las diferencias entre noveles y profesionales.

Este medida contempla también la prohibición de publicar y difundir en redes sociales los lugares dónde se sitúan los controles policiales de alcohol y drogas.

Un año atascada

Desde su toma en consideración el 18 de marzo del pasado año, el plazo de enmiendas se fue ampliando sucesivamente y la proposición de ley quedó atascada pendiente de las negociaciones entre los grupos parlamentarios.

Una situación que ha provocado que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, haya exigido públicamente a los diputados su desbloqueo para que pudiera ser aprobada «cuanto antes».

«No hay una sola excusa que justifique retrasar un solo día más esta reforma, es inaplazable», dijo el ministro el pasado mes de septiembre durante la presentación del balance de fallecidos en las carreteras del verano.

Avalada por los datos

Marlaska recordó entonces el «alarmante» dato del Instituto Nacional de Toxicología respecto a que el 48 % de las autopsias practicadas a conductores muertos en accidente de tráfico el año anterior revelaron la ingesta previa de alcohol y/o el consumo de drogas y psicofármacos.

También el director general de Tráfico, Pere Navarro, ha reclamado su aprobación. «Reducir la tasa de alcohol al volante es un compromiso moral con quiénes perdieron la vida en la carretera a causa del alcohol», dijo durante la presentación de un estudio de la Universidad de Valencia que respaldaba la rebaja.

Según el texto de la propuesta, la medida no tiene «ningún enfoque represivo» sino que busca mejorar la seguridad vial reduciendo los siniestros de tráfico.

La proposición se hace eco de investigaciones que demuestran que los conductores con una tasa entre 0,05 y 0,25 miligramos por litro de aire espirado (0,1 y 0,5 gramos por litro en sangre) tienen hasta tres veces mayor riesgo de accidente mortal, cuando se les compara con conductores sobrios.

Medidas parecidas en otros países

Durante el debate de la toma en consideración el diputado socialista Manuel Arribas, encargado de defender la iniciativa, recordó que otros países como Suecia y Noruega también tienen tasas máximas de 0,2 gramos por litros de sangre, un índice por el que apuestan distintos organismos internacionales.

Por su parte, la diputada del PP Bella Verano calificó la propuesta de una «nueva cortina de humo del Gobierno y del PSOE, muy efectista y poco efectiva», y criticó que con ella solo se pretendía «hacer ruido para tapar que están haciendo mal las cosas en la DGT».

Desde Vox, su diputado Francisco José Alcaraz justificó su rechazo al considerar que «salvar vidas y socialismo son dos palabras incompatibles» y acusó al Gobierno de buscar un solo responsable de todo, el conductor.

Tanto PNV, como Junts, ERC y Sumar apoyaron la tramitación de la iniciativa.

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