El eclipse solar cumple las expectativas científicas y permite poner a prueba modelos predictivos para el futuro

En Canarias, el eclipse fue parcial, aunque con un elevado grado de ocultación del Sol. La fracción oscurecida osciló aproximadamente entre el 66% y el 74%, dependiendo de la isla y del punto de observación

Eclipse solar total del 12 de agosto. Imagen del perfil de la red social 'X' del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)
Eclipse solar total del 12 de agosto. Imagen del perfil de la red social ‘X’ del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)

El eclipse solar del miércoles 12 de agosto fue uno de los grandes acontecimientos astronómicos del año y pudo observarse desde distintos puntos de España. El fenómeno fue total en buena parte del norte peninsular y Baleares, donde la Luna llegó a cubrir por completo el disco solar durante unos minutos.

En Canarias, sin embargo, el eclipse fue parcial, aunque con un elevado grado de ocultación del Sol. La fracción oscurecida osciló aproximadamente entre el 66% y el 74%, dependiendo de la isla y del punto de observación. El fenómeno se produjo durante las últimas horas de la tarde, con el Sol muy próximo al horizonte, lo que condicionó la observación.

El acontecimiento despertó una gran expectación entre ciudadanos, aficionados y comunidad científica. La jornada permitió disfrutar de un fenómeno poco habitual y puso de nuevo el foco en la importancia de adoptar medidas de protección ocular, utilizando únicamente filtros y gafas homologadas para observar el Sol.

Acontecimiento histórico

El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades ha realizado un balance “muy positivo” del eclipse solar total, que en Canarias se pudo observar como eclipse parcial, visible este miércoles, un acontecimiento histórico. El departamento dirigido por Diana Morant ha felicitado a la ciudadanía por disfrutar del fenómeno con responsabilidad y, especialmente, por seguir las recomendaciones de seguridad para proteger la visión.

El Ministerio considera que el eclipse supuso una oportunidad excepcional para acercar la ciencia a la sociedad, despertar vocaciones científicas y poner en valor la divulgación y el conocimiento. En este sentido, destacó el acto ‘Eclipsados y eclipsadas por la ciencia’, celebrado en el Observatorio de Yebes, en Guadalajara, que reunió a científicos, divulgadores, medios de comunicación y representantes del sector espacial.

El recinto se convirtió además en uno de los principales puntos de seguimiento institucional y mediático del fenómeno. Para facilitar su difusión internacional, se ofrecieron dos señales institucionales del eclipse obtenidas mediante técnicas de observación complementarias.

Instituciones científicas

La jornada contó con la participación de instituciones científicas como el Instituto Geográfico Nacional, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el Centro de Astrobiología, la FECYT y la Agencia Espacial Española. También participaron los astronautas españoles de la Agencia Espacial Europea, Pablo Álvarez y Sara García, reforzando el vínculo entre la investigación científica, el espacio y la ciudadanía.

Morant expresó su satisfacción por el desarrollo de la jornada y señaló que el eclipse superó sus expectativas por la capacidad del fenómeno para despertar fascinación por el universo.

El Ministerio recuerda que el eclipse de 2026 es solo el primero de una secuencia excepcional de tres fenómenos astronómicos que atravesarán España. El próximo será el eclipse total del 2 de agosto de 2027, seguido del eclipse anular previsto para el 26 de enero de 2028.

Balance positivo para el IAC

Por su parte, los científicos del IAC también han realizado un balance positivo de la observación del eclipse solar de este miércoles, una experiencia que ha permitido comprobar la precisión de sus modelos predictivos sobre la corona solar y preparar los equipos que se utilizarán en el próximo eclipse total, previsto para agosto de 2027 en Marruecos.

Según Jorge Pérez-Gallego, coordinador del proyecto NATE, el trabajo desarrollado en Palencia sirvió como ensayo para la futura operación de una red internacional de estaciones con telescopios, en la que participarán estudiantes, profesores, astrónomos e ingenieros de España, Marruecos y Estados Unidos. La iniciativa cuenta con la participación del IAC, la Universidad Mohammed VI Politécnica y el NSO.

Esperando ya el eclipse de 2027

El eclipse de 2026, con una duración de apenas un minuto y 44 segundos y una baja altura sobre el horizonte español, ofreció condiciones menos favorables para la investigación. La escasa elevación aumentó las interferencias atmosféricas y los posibles efectos de la calima o el humo de incendios. En cambio, el eclipse de 2027 permitirá observar la totalidad durante unos cuatro minutos y con una altura de hasta 40 grados, facilitando la obtención de datos sobre la evolución de la corona solar.

Uno de los principales objetivos fue comprobar los modelos elaborados previamente por los investigadores. Las primeras conclusiones apuntan a que la predicción coincidió aproximadamente en un 70% con las observaciones realizadas. Estos modelos son importantes para comprender el comportamiento de la corona y fenómenos como las tormentas solares, que pueden afectar a satélites y redes eléctricas. Para elaborarlos se utilizó el superordenador de La Palma, integrado en la Red Española de Supercomputación.

La observación también permitió recuperar parte de la historia científica de Palencia mediante un telescopio del siglo XIX utilizado durante el eclipse de 1905. El instrumento fue restaurado y adaptado con una cámara digital, convirtiéndose en un puente tecnológico entre aquella observación histórica y la investigación astronómica actual.

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