El Templo Masónico de Santa Cruz, segundo Lugar de Memoria Democrática de Canarias

El Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife se considera como el principal testimonio de la represión que sufrió la Masonería en la España franquista desde 1936

Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife. Imagen EFE
Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife. Imagen EFE

El Gobierno ha reconocido formalmente como Lugar de Memoria Democrática el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife, un inmueble de principios del siglo XX considerado como el principal testimonio de la represión que sufrió la Masonería en la España franquista desde 1936.

De hecho, la resolución del Boletín Oficial del Estado (BOE) que proclama su nueva condición legal, subraya que el Templo Masónico de Tenerife fue «un lugar donde se cometieron graves violaciones de los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, al haber sido objeto de persecución sistemática por parte del régimen franquista desde los primeros días del golpe de Estado de julio de 1936″.

Este edificio del centro de la capital tinerfeña es el principal legado de la logia Añaza, cuyos «archivos y documentación fueron incautados, sus miembros detenidos, torturados y, en muchos casos, ejecutados o desaparecidos, mientras que el propio edificio fue utilizado como centro de represión, interrogatorios y almacenamiento militar», añade la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.

Monumento de Memoria Histórica de Canarias

Propiedad en la actualidad del Ayuntamiento de la ciudad y reconocido desde 2024 como Monumento de Memoria Histórica de Canarias, el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife sufrió la consecuencias durante la Guerra Civil y la dictadura de «un plan de persecución contra la masonería, representando el terror, la represión y la criminalización de la libertad de pensamiento».

Todo ello, subraya la Secretaría de Estado, lo convierte «en un símbolo de la violencia política y de la vulneración de los derechos fundamentales durante la dictadura franquista».

De este modo, el Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife pasa a ser el segundo Lugar de Memoria Democrática que se declara en Canarias, donde ya ostenta esa condición la Colonia Penitenciaria de Tefía (Fuerteventura), un campo de concentración utilizado por el franquismo para reprimir y someter a trabajos forzados a personas detenidas bajo el único cargo de ser homosexuales.

El simbolismo del Templo Masónico está unido de manera singular a la represión del franquismo, pero su valor va más allá, ya que constituye uno de los principales legados de la Masonería en España.

Fue, de hecho, el «mayor centro de la Masonería en España hasta la ocupación militar de 1936», destaca como uno de los ejemplos más relevantes de la arquitectura masónica en el país y, a principios del siglo XX, albergó una escuela laica que impartía clases gratuitas a adultos, «aplicando un programa de estudios que respondía a las corrientes pedagógicas progresistas de la época».

El Templo Masónico ha conservado su configuración originaria

El inmueble presenta una fachada de inspiración egipcia que exterioriza diversos elementos de simbología masónica y que, pese al deterioro sufrido con el paso del tiempo, ha conservado esencialmente su configuración desde la conclusión de las obras de ornamentación en 1923.

«Cabe destacar que ha convivido de forma pacífica con el resto de la ciudad, constituyendo un admirable ejemplo de tolerancia e integración de la masonería en la sociedad santacrucera y canaria», resalta la resolución del BOE.

Durante los años en los que se incautó por el franquismo, sirvió inicialmente como sede de Falange, que lo utilizó para organizar visitas guiadas en las que se «tergiversaba» su significado y se alimentaba el miedo de la población «sobre los supuestos fines oscuros de la Masonería».

«Esta circunstancia contribuyó a la desnaturalización de la identidad masónica, que empezó a percibirse en la ciudad con pánico y miedo, al extenderse la creencia de que en el templo se llevaban a cabo sacrificios de niños y rituales de brujería», añade la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.

Luego, se convirtió en almacén de víveres y, más adelante, lo transformaron en farmacia militar.

«En 2009, en el transcurso de unas reparaciones en el templo, aparecieron restos humanos que corroboran los testimonios de quienes allí fueron cruelmente represaliados», añade el BOE.

Su declaración como Lugar de Memoria Democrática es el colofón al acuerdo suscrito hace un año entre el ministerio del área y el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, gobernado por CC y PP, para divulgar la historia de la Masonería en Canarias y España, sensibilizar a la ciudadanía sobre la persecución que sufrió y desarrollar actividades que contribuyan al conocimiento de su papel histórico y contemporáneo. 

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